La desaparición de la joven Marcela Mamaní (25), quien fue vista por última vez el 16 de febrero en la casa de su pareja, Javier Aramayo (27), en el barrio Pablo Saravia, continúa siendo un misterio para los investigadores, que allanaron el domicilio del hombre y excavaron en el patio, ante la posibilidad de que hubiese sido ultimada y enterrada allí, tal como había ocurrido en 2008 con Julieta Arias, cuyo marido, Sixto Delgado, aseguraba que ella la había abandonado por otro, aunque él la había estrangulado.
La diligencia realizada en la casa de Aramayo no arrojó resultados. Pero nuevas dudas surgieron ayer cuando dos hombres se presentaron en la Ciudad Judicial aduciendo ser novios de la muchacha. Ambos -uno de ellos joven y el otro un hombre maduro- fueron identificados solo por sus nombres, Mario y José, y serán indagados hoy por el juez de Instrucción Formal 1, Martín Pérez.
Mario y José dijeron al magistrado, por cuerda separada, que mantenían un relación con la chica y que se veían esporádicamente con ella. Uno de ellos contó que Marcela le había mandado mensajes de texto a su celular el 14, 15 y 16 de febrero, diciendo que estaba con Javier Aramayo, quien es, por ahora, el único sospechoso y está detenido.
Según el hombre, cuyo teléfono fue secuestrado para ser sometido a peritajes, esos sms estaban destinados a provocarle celos.
Lo raro es que el aparato de la joven está en poder de sus familiares porque el día en el que fue vista por última vez lo había dejado en la casa de su mamá.
Su hermana Daniela dijo a El Tribuno que “su celular está destruido al igual que su DNI, porque Aramayo se los rompió”. Con los peritajes al teléfono secuestrado se podrá determinar desde qué aparato salieron los mensajes que asegura haber recibido el nuevo testigo.
Por otro lado, fuentes judiciales comentaron que en su declaración, Javier Aramayo dijo que Marcela Mamaní había estado con él en su casa desde el 14 hasta el 16 de febrero, que habían mantenido relaciones sexuales consentidas y que después ella se había ido.
 

Una madre desesperada
Carmen Fernández, la madre de Marcela, puntualizó: “Yo creo que mi hija fue golpeada, drogada, y que la dejaron tirada por ahí. Los vecinos de Aramayo me dijeron que él se juntaba todos los días en la esquina con un grupo a fumar porros. El siempre la golpeaba y tiene varias denuncias. Mi nieto comenzó el jardín de infantes sin su mamá”.

Investigación
La casa de Javier Aramayo, pareja de Marcela Mamaní, fue allanada el pasado miércoles. Allí se encontró una remera de él ensangrentada, ropa interior de Marcela y una bolsa con cabellos. Todo esto estaba al pie de una imagen de San La Muerte.
El sospechoso es fanático de este rito pagano.
Por otro lado, el pasado domingo se realizó un rastrillaje en los barrios El Círculo 1, 2 y 3, Juan Calchaquí, villa Lavalle y a lo largo de la ruta 26. Si bien las dudas se acrecientan con el correr de los días, tanto las autoridades como los familiares mantienen las esperanzas de encontrar con vida a Marcela Mamaní.
 

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