Hoy, 16 de octubre, se cumplen cuarenta y cinco años de la obtención de la Copa intercontinental por parte de Estudiantes de La Plata a expensas del poderoso Campeón de Europa, Manchester United. Aquel cotejo definitorio se jugó en el mítico estadio de “Old Trafford”, de la ciudad de Manchester, en Inglaterra, ante 75.000 espectadores que no paraban de insultar a los argentinos al grito de “animals… animals…”.

   El resultado final fue 1 a 1. A los ocho minutos del primer tiempo abrió el marcador para el equipo platense la “Bruja” Verón con un impecable cabezazo que descolocó al arquero Stepney, empatando para los ingleses Morgan en el minuto final del match (90´). Fueron expulsados Best (M) y el Tato Medina (E), por agresión mutua.
   El equipo argentino formó ese día con: Poletti; Malbernat, Aguirre Suárez, Madero, Medina; Bilardo, Pachamé, Togneri; Ribaudo (reemplazado por Echecopar a los 26 minutos del segundo tiempo), Conigliaro y Verón, dirigidos tácticamente por el inolvidable Osvaldo Juan Zubeldía, que tantos lauros consiguió con los albirrojos.
   La primera final disputada en nuestro país en el estadio de Boca Juniors había arrojado una diferencia mezquina a favor de los Pincharratas, quienes habían triunfado por 1 a 0 con gol señalado por Marcos Conigliaro de cabeza, sobre el temible equipo inglés con su máxima estrella Bobby Charlton y los irlandeses George Best y Dennis Law.
   De esta manera el fútbol argentino lograba a través del aguerrido equipo platense un logro que, pocos antes habían podido alcanzar; depositar en nuestro país el trofeo más anhelado por los clubes como significa la Copa Intercontinental, trayéndola de tierras europeas y sobre todo   del país inventor de este deporte considerado hoy en día el más popular del planeta.
   Los argumentos esgrimidos por el hidalgo campeón fueron principalmente jugadas ensayadas de laboratorio, disciplina táctica, notable preparación física y un estilo aguerrido que pocos podían contrarrestar.
   Aquellos estudiantes eran un plantel excepcional, que había logrado trascender éxitos insospechados al coronarse “Campeón Mundial de Clubes en 1968”, escribiendo de esta manera una de las páginas más gloriosas del fútbol nacional. Pese al paso de los años, aquella lluviosa noche de “Old Strafford” permanecerá latente en el recuerdo de muchos argentinos, especialmente en los de la ciudad de La Plata que vivieron su noche más gloriosa que jamás podrán olvidar.
 

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