El gobernador Juan Manuel Urtubey, tal como ocurriera el miércoles con su hermano Rodolfo en el Senado, participó de una defensa, tenue, es cierto, pero oficial, del vapuleado vicepresidente Amado Boudou.

El mandatario salteño participó del plenario del debutante Consejo del Partido Justicialista, una reunión que no produjo ningún hecho importante, salvo el documento donde se respaldó la posición del gobierno frente a los fondos buitres y pidió benevolencia con Boudou.

“Rechazamos el linchamiento mediático y el intento de aprovechamiento político que la oposición y sectores económicos concentrados realizan sobre la situación judicial del Sr. Vicepresidente de la Nación, compartiendo la resolución adoptada hoy por la comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados de la Nación que rechazó un pedido formulado por legisladores opositores”. Sentado junto al camporista Eduardo de Pedro, el gobernador salteño compartió la mesa con el precandidato oficialista Daniel Scioli, los también aspirantes Florencio Randazzo, Julián Domínguez y Aníbal Fernández, el jujeño Eduardo Fellner, el chaqueño Jorge Capitanich, el gremialista Antonio Caló, y el ex camporista José Ottavis,

Boudou encuentra pocos defensores entusiastas. En el Senado, el único que había aceptado esa tarea había sido Rodolfo Urtubey, que no habló de “linchamientos” sino de “juicios de Dios mediáticos” y relativizó la importancia del procesamiento del vicepresidente. Rodolfo, además, se burló del proyecto de pedido de licencia planteado por la oposición, diciendo que iban a enviarlo con “un chasqui”.

Juan Manuel pudo haber omitido su presencia en el plenario. Argumentos no le hubieran faltado. El entrerriano Sergio Urribarri, el presidenciable del cristinismo, no estuvo. Se quedó en su provincia, dijo, por las inundaciones. Del total del plenario, faltó un tercio. De todas maneras, Juan Manuel evitó las declaraciones. No resulta fácil defender a Boudou. El juez que lo procesó era un magistrado considerado kirchnerista, Andrés Lijo, y los vínculos del vice con los otros involucrados, que él niega, fueron puestos en evidencia por la esposa de uno de ellos. Lijo considera que Boudou compró la empresa Ciccone Calcográfica a través del fondo The Old Fund cuando era ministro de Economía. Para ello contó con la colaboración de su socio José María Núñez Carmona y el abogado Alejandro Vandenbroele que también fueron procesados. Nicolás Ciccone y su yerno Guillermo Reinwick fueron procesados porque le cedieron el 70 por ciento de las acciones de la compañía a cambio del levantamiento de la quiebra de la empresa, la aprobación del plan de pagos de la AFIP y la futura contratación de la imprenta por parte del Estado. Además, el gobierno estatizó Ciccone pero nunca informó -ahora tampoco- quién era el propietario. Se supone que el 70 por ciento es de Old Fund.

Los diputados oficialistas evitaron el juicio político atacando a la oposición pero sin defender al acusado. Solo se ve fervor en La Cámpora. Andrés Larroque justificó la protección diciendo: “Nosotros defendemos a las instituciones”.

 

 

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