En el día de la Vírgen de Guadalupe, Francisco pidió por los niños en peligro de no nacer

El Papa Francisco pidió a la Virgen de Guadalupe, su intercesión por las familias sin hijos y la protección de los niños que aún no han nacido o que se encuentran en peligro de no nacer.

Durante el saludo a los peregrinos polacos, al finalizar su catequesis durante la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Santo Padre hizo una referencia especial a las familias que están esperando hijos.

“Confío a la Santísima Virgen de Guadalupe, cuya memoria celebramos hoy, a vosotros aquí presentes, a vuestras familias y, de modo particular, a aquellos que están esperando el nacimiento de sus hijos”, indicó

Recordó que “San Juan Pablo II encomendó a su materna protección la vida y la inocencia de los niños, sobre todo de aquellos que están en peligro de no nacer”.

“Por su intercesión, en este tiempo de Adviento –concluyó–, pedimos el don de la prole a las familias sin hijos, el respeto a la vida concebida y la apertura de los corazones a los valores del Evangelio”.

La historia

La Iglesia Católica celebra hoy el día de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América y Filipinas, quien se le apareció un sábado de principios de diciembre de 1531 al indio San Juan Diego en México.

En la Argentina, hay 25 templos consagrados a esa advocación mariana, mientras más de seis millones de peregrinos en México visitan cada año el Santuario de la Virgen, construido en la colina del Tepeyac donde se apareció.

"La aparición de la imagen de la Virgen en la tilma (manta de algodón que llevan los hombres del campo, a modo de capa, anudada sobre el hombro en México) de Juan Diego "fue un signo profético de un abrazo, el abrazo de María a todos los habitantes de las vastas tierras americanas, a los que ya estaban allí y a los que llegarían después", precisó el papa Francisco.

La primera aparición (fueron cuatro y una quinta a su tío Bernardino) fue cuando San Juan Diego subió a la cumbre y vio a una señora de gran belleza, con un vestido brillante y que le dijo: "Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive".

"Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me invoquen y en Mí confíen. Ve donde el Señor Obispo y dile que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo", añadió.

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