Durante todo el fin de semana largo y mientras se abatían intensas tormentas que alcanzaron entre todas los 130 milímetros, según los datos aportados por Defensa Civil, dentro de las miles de viviendas del norte de la provincia no había agua. Como sucedía hace décadas, la gente debió recurrir al viejo método de juntar agua de lluvia en tachos y en baldes.

Ese hecho se produjo en la mayoría de los barrios de las localidades norteñas, a pesar de que el importe de las facturas de luz vinieron con recargos en la mayoría de los casos, de un 100 por ciento.

Carnaval sin agua

Tartagal, General Mosconi y Campamento Vespucio; Aguaray, Salvador Mazza y localidades intermedias: todas sufrieron el corte en el servicio y hasta ayer nada hacía prever que la situación se normalizara.

Si bien las lluvias cesaron por ahora, la temperatura registró un considerable aumento, por lo tanto esta vez las causas de la falta de agua no serán las lluvias, sino el alto consumo.

Las mismas localidades sufrieron a lo largo de los días del feriado largo interrupciones en el servicio de energía eléctrica, pero afortunadamente la temperatura, que no superó los 30 grados, acompañó a los norteños, que sin el servicio imprescindible de agua pudieron soportar un poco mejor la falta de electricidad.

¿Cuál es la razón por la que en el norte se corta el agua? Aunque parezca un contrasentido, el corte en el servicio lo producen las intensas lluvias.

Con un sistema de captación vetusto, que hace años cumplió su vida útil, la mínima crecida en los cauces de agua como el río Tartagal, el arroyo El Aguay (que debe abastecer la zona de Campamento Vespucio) o el río Caraparí, que abastece a todo el sistema Itiyuro, las instalaciones para captar el agua quedan taponadas por el sedimento que naturalmente arrastran los ríos de la región.

Si a eso se suma la interrupción en el servicio eléctrico, como la que el fin de semana se produjo en la planta de El Aguay (el servicio estuvo interrumpido por más de 10 horas), son 18 las horas que la planta necesita para volver al funcionamiento y para proveer agua a Vespucio, Recaredo, Coronel Cornejo y parte de General Mosconi, confiaron fuentes de la empresa prestataria del servicio de agua.

De emergencia

La situación por el mal servicio de agua es tan dramático que durante todo el año hoteles, confiterías y clínicas son abastecidas por camiones cisternas, los mismos que reparten el agua en los barrios más afectados, como son los ubicados en la zona más alta, tanto de Tartagal como de las localidades de Aguaray y Salvador Mazza y los éjidos céntricos de todas esas localidades.

Las imágenes con los camiones de la empresa prestataria subiendo agua a las cisternas de restaurantes y hoteles se pudieron ver nuevamente durante los prolongados cortes de servicio.

El Tribuno trató de comunicarse con el gerente de atención al cliente de la empresa Aguas del Norte, Juan Bazán pero fuentes de la empresa que pidieron estricta reserva en su identidad confiaron que el directivo "no podrá contestar porque está de vacaciones en Miami".

El diputado provincial por San Martín Manuel Pailler precisó que "en forma individual y grupal todos y cada uno de los legisladores hicimos los reclamos habidos y por haber, y un sinnúmero de pedidos de informes, pero recibimos la misma respuesta que los usuarios. Nada" sintetizó Pailler.

La posición que describió Pailler desde el entorno legislativo es similar a la que sostienen muchos intendentes, algunos de los cuales ya no ocultan su enfrentamiento con la empresa reestatizada.

 

 

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