Se realizó en Salta una innovadora operación para tratar un aneurisma

Sergio López tiene 49 años, es camionero y padre de seis chicos de entre 18 y 24 años y hace poco más de 20 días fue operado. Este hombre nunca pensó que estaría despierto y observado qué hacía el médico en su cerebro, donde se habían detectado los rastros de un aneurisma cerebral.

Si no fuera por los cambios que tuvo en sus costumbres de todos los días, nadie habría advertido por lo que realmente estaba pasando en su lóbulo frontal derecho. Y gracias a los relatos de su esposa los médicos advirtieron que el paciente tenía un aneurisma disecante.

Emilio Benítez, el neurocirujano que estuvo a cargo del paciente y lo atendió en una clínica de la zona norte, explicó que para poder resolver este problema de salud de Sergio se podían realizar dos procedimientos: una apertura craneal o la técnica endovascular.

En la apertura craneal se coloca un click como los de ropa al cuello del aneurisma.

En el caso de Sergio López se trataba de un aneurisma de 1 mm, denominado disecante. "En este caso es como si la pared del vaso sanguíneo se hubiera roto y se hubiera generado una ampolla. Al colocarse el click se corre el riesgo de que esta ampolla se rompa", describió el neurocirujano.

En el caso de la técnica endovascular se ingresa al aneurisma y se rellena. En este caso era imposible, porque el aneurisma de este paciente era una ampolla que no permitía esta técnica. Así fue que los profesionales resolvieron utilizar una nueva técnica que se denomina stend diversor de flujo. "Esto reforma la arteria, es como un puente, por eso también se lo conoce como direccionador de flujo", expresó Benítez.

El neurocirujano explicó que en los aneurismas grandes se puede colocar el tubo de relleno que con el tiempo iba haciéndose parte del cuerpo. En el caso de los diversores de flujo tienen como particularidad salir de la arteria normal y mantener el flujo de sangre, mientras que en el sector dañado se retira la sangre y ese tejido se seca y muere.

El desmayo

El 21 de septiembre y sin razón aparente, Sergio se desmayó cuando se ubicaba frente al volante de su camión, se golpeó la cabeza y quedó inconsciente.

Unas horas después despertó en la cama de una clínica sin saber qué le había ocurrido. Con apenas un dolor en la cabeza, solo recordaba que cerca el mediodía se descompuso y despertó a las 17.

Sin embargo, consultado sobre si se había sentido mal o descompuesto con anterioridad al accidente, contó a este medio cómo son sus días laborales. "Trabajo bajo el sol, la lluvia y, a veces cuando llegaba a la casa, si bien me dolía la cabeza, pensaba que era por el sol y no le daba mucha importancia", recordó el hombre que agregó que desayuna a las 6 de la mañana y almuerza cerca de las 16.

"Cuando desperté me di cuenta que estaba en la clínica. La primera cara que vi fue la de mi señora, preocupada", recordó con una sonrisa. Con el paso de las horas, este hombre recuerda que comenzó a sentirse menos mareado, pero con un fuerte dolor de cabeza. En el centro médico recibió la atención, entre otros especialistas del neurocirujano Emilio Benítez.

Mientras las horas pasaban, la mayoría de los profesionales advertía que esto se trataba de un accidente laboral. Incluso Benítez, en diálogo con este medio, advirtió que en los estudios realizados se veía una hemorragia que podía entenderse como consecuencia del golpe.

"Seguro qué no pasó nada más, y luego de 48 horas de observación, casi a punto de darle el alta, su esposa comenta que una semana antes Sergio sintió de golpe un dolor fuertísimo en la cabeza. No le prestó atención y siguió trabajando. Pero su mujer relata que desde aquel día su marido dormía más y tenía un cansancio extremo", recordó Benítez, que agregó que en ese momento y para salir de toda duda se le realizó una angiografía -es un cateterismo para llegar al diagnóstico- y ahí se logra identificar al aneurisma.

En el caso de Sergio López, desde el momento del diagnóstico confirmado, los profesionales resolvieron que el paciente permanezca en terapia intensiva sin movimientos, ya que cualquier esfuerzo físico podía hacer que el aneurisma explotara. "De los ACV, el aneurisma es el mal peligroso. De tres pacientes, cuando se rompe un aneurisma, dos mueren en el momento. Lo importante en estos casos es que antes eran un problema muy complicado para resolver, más en la zona donde se presentaba", agregó el médico.

Sergio López podrá continuar en unas semanas con su vida en forma normal. El profesional explicó que mientras la "enredadera de vasos se adhiere el stend, el paciente debe seguir con una medicación específica, que no se puede suspender, ya que existe una tendencia natural del organismo a que se formen coágulos".

 

 

 

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