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Además de las viviendas allanadas por los investigadores pertenecientes a la Gendarmería Nacional y la Policía de Seguridad Aeroportuaria, también irrumpieron en dos de los galpones que los prestamistas tenían en su poder. Se trata de lugares que utilizaban para la fabricación de muebles, objetos que luego eran puestos a la venta y servían como gancho para captar a sus víctimas, personas de bajos recursos cautivas de los usureros.
Gente humilde pero con expectativas y esperanzas de emprender algún negocio o proyecto para progresar de una buena vez es la que terminó cayendo en las redes de los prestamistas colombianos. "Pensé que lo hacían de buena fe, que se trataba de personas de bien, pero nos equivocamos", le comentó a El Tribuno una mujer que prefirió mantener en reserva su identidad para evitar problemas.
"Con el correr de las semanas con mi marido nos vimos envueltos en un callejón sin salida, nos acorralaron y presionaron por la entrega de dinero u objetos de valor", le confió a El Tribuno la misma señora, víctima junto a su pareja de la usura. Si bien desde los organismos oficiales no supieron precisar la cifra total de víctimas, apuntaron que se trata de "muchos damnificados" por los préstamos que la organización de usureros entregaba para luego tenerlos cautivos y violentarlos mediante amenazas de diferente tipo.
Las fábricas de muebles que fueron allanadas están ubicadas en la calle Ituzaingó al 1300 y la otra en el barrio Solís Pizarro, lugares que además de servir para la producción de muebles también servía como morada de varios de los involucrados. "Cuando entramos en la fábrica de Solís Pizarro encontramos a varias de las personas que fueron demoradas en el interior, algunas estaban por empezar la jornada laboral", confió una fuente de la investigación a este medio.
Los prestamistas se las ingeniaron para vincular a la metodología denominada "gota a gota" o "pagadiario" la fábrica y venta de muebles.
"La fábrica de muebles es parte de la metodología utilizada por los usureros. Ellos ofrecían los muebles con la supuesta ventaja de tener que pagarlos en cuotas, sin embargo esas cuotas iban subiendo su valor por los intereses. Hasta que el cliente no podía seguir pagando y de esa manera los hacían cautivos de sus intereses", confió la fuente.
Desde hace un tiempo considerable los salteños fueron testigos del trabajo que realizaban los ciudadanos colombianos, quienes recorrían los barrios con sus carros cargados de muebles. Muchos de esos "trabajadores" extranjeros lograron cumplir con el objetivo de captar víctimas y luego ejercer acciones violentas sobre los humildes clientes.
Ochenta personas quedaron vinculadas a la causa en la que se investigan los delitos de evasión fiscal y lavado de activos. Desde las fuerzas de seguridad nacionales no descartan seguir con los procedimientos, aunque antes esperarán los resultados del análisis que se realizará en los diferentes elementos secuestrados. Incluso señalaron que tampoco descartan que varios de los sospechosos queden detenidos.