Estiman que	50 personas duermen en las calles

Las noches de Salta, del centro de la ciudad, del promedio del invierno, entrando en la ola polar cómplice de la larga saga de una brutal crisis social que logró transformar sus calles y veredas en un teatro invisible donde cartoneros, turistas, prostitutas, manteros, trans, familias que revuelven basura, sonrientes jóvenes que disfrutan de su ardiente primavera, artistas callejeros, niñas que juegan a ser cantantes, ocultan a personas que quedaron fuera del sistema productivo, quizás por falta de trabajo o por consumo de cualquier sustancia, o simplemente porque se sorprendieron enajenados del mundo que conocemos.

Son las personas que viven y duermen en las calles de Salta. Seres humanos que, en este corto espacio de tiempo, están aumentando en su número; que van poblando el espacio público.

En esa exuberancia de luces, olores, sonidos, colores y sombras hay rastros que los durmientes del centro van dejando. Frazadas con cartones, botellas descartables con agua, tarros huérfanos con ausencias de monedas, un nailon que pretende ser una carpa, quizás un cartel de cartón nos indica la presencia de personas que duermen a la intemperie de una plaza, en la entrada secundaria de un comercio, una vidriera sin persiana en uno de los tantos comercios abandonados, hasta un cajero automático, son los "dormitorios" de muchas personas.

"Son entre 40 y 50 las personas que duermen en las calles del centro", aseguró José Alejandro Rallé, quien casi todas las noches sale con su changuito de supermercado que transporta una conservadora, una bolsa de pan y algún alimento caliente que temple el pecho de los que se acuestan en el suelo.

El hombre, que vive en el centro, comenzó a salir por las noches de enero de este año ante el evidente aumento de las personas que comenzaron a pasar la noche en la ciudad.

"Yo comencé a ver que hay mucha gente que comenzó a quedarse en el centro a dormir en las veredas. Familias completas. Es por eso que decidí salir a ayudar a esta gente, porque sufre mucho. En verano todo es más tranquilo, pero ahora es muy duro verlos a la intemperie", dijo el hombre.

Con un carrito donado por un supermercado, una conservadora grande y alimento caliente sale por las noches y le brinda ese mínimo gesto a las personas que se quedaron sin nada.

"Yo le agradezco a la vida porque me dio un bienestar y una familia hermosa. Pero no puedo quedarme en casa calentito sin mirar a las personas que sufren", dijo el hombre, y siguió su recorrido por las calles peatonales.

Instrucciones para ver

Un nailon en la plaza Belgrano con forma de carpa, frente a la central de la Policía de la Provincia. Un banco de la plaza de la Legislatura con forma de campamento, con carteles y artesanías que quedaron en la calle nadie sabe por qué.

En los cajeros automáticos también hay rastros de personas que duermen ahí. Esquinas con cartones, vidrieras con frazadas, las marcas de los vasos en el piso, la gruta de una virgen en la terminal de ómnibus con rastros de comida.

Son todos indicios de esas 40 a 50 personas que viven en el centro de la ciudad de Salta y que son invisibles a los ojos.

Más movidas

El frío hizo que el movimiento "Salta ciudad de bendiciones" saliera a la calle para brindar asistencia a los que menos tienen.

Comerciantes y amigos del movimiento colaboraron para que la gente pueda salir a recorrer hospitales y calles durante la noche. Se entregaba una taza de café y un sandwich a la gente que encontraban en las noches frías de Salta.

Aquellos que deseen colaborar con el movimiento siendo voluntario o con mercadería y ropa de abrigo podrán contactarse al teléfono (0387) 156-837017 o al Facebook Salta Ciudad de Bendición.

 

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