Comienza el  juicio al  femicida del motel

A partir de hoy y por el lapso de una semana se ventilará en la Ciudad Judicial uno de los casos de femicidio que más conmovió a los salteños en los últimos meses de 2018. La víctima fue una mujer de 39 años, miembro de la comunidad evangélica, a quien un sujeto con trastorno obsesivo le segó la vida tras un feroz ataque.

El suceso no solo tuvo una amplia repercusión por el grado de violencia, sino por la forma en que se desencadenaron los hechos. El cadáver de Jéssica Norma González fue descubierto en un hotel alojamiento ubicado en la zona sur de la ciudad. En medio del reguero de sangre que inundaba la habitación estaba moribundo Raúl Antonio Pérez (42). Tenía un profundo corte en el cuello y otras heridas en sus manos.

Eran las primeras horas del 21 de septiembre del año pasado cuando la empleada del motel Mimo's ingresó por una puerta interna a la habitación N§ 24 y se encontró con un cuadro espeluznante. Lo hizo luego de no obtener respuestas a los reiterados llamados al teléfono ni a la puerta. En los registros del albergue figuraba que la pareja había llegado a lugar en un auto a las 20.20 del 20 de septiembre. El tiempo transcurrido y el silencio imperante fue lo que despertó las sospechas del personal de Mimo's.

Cuando la Policía y el servicio médico arribaron al escenario de la tragedia, comprobaron que González presentaba numerosos heridas de arma blanca y que estaba sin vida. En tanto que Pérez se encontraba en estado crítico por la abundante sangre que había perdido.

Lo que se especuló en un primero momento fue que se trató de un homicidio seguido de un intento de suicidio como resultado de una desavenencia entre la pareja. Sin embargo, a las pocas horas los familiares de la mujer aclararon que entre ella y Pérez no existía ninguna relación sentimental.

El homicida fue trasladado de urgencia al hospital San Bernardo, donde los médicos le salvaron la vida.

De la investigación se estableció que Pérez concurría a una iglesia evangélica de Villa Lavalle, donde la madre de González era la pastora. El accionar homicida de Pérez habría estado motivado por la obsesión que sentía hacia Jéssica, quien lo trataba como a uno de los tantos fieles que concurren al templo. Lo que se sospecha es que en algún momento, la mujer le habría insinuado que no era su interés mantener ninguna relación con él. Así fue cómo el día de los hechos Pérez habría aguardado a la joven en la parada de colectivo y bajo engaño la convenció para que abordara su vehículo.

Se cree que el homicida intentó conducirla por la fuerza al motel y como Jéssica se resistió extrajo un arma blanca y la hirió. Aún con vida la habría trasladado hasta Mimo's y la introdujo en la habitación. Allí le habría provocado otras lesiones hasta que la mujer murió desangrada. Al parecer, recién entonces Pérez tomó conciencia de lo que había hecho e intentó quitarse la vida.

 

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