Lección de dignidad de los vecinos del cementerio "de emergencia" de Cerrillos

La primera tormenta hablará en Cerrillos. Los vecinos de los barrios Villa Evita,  San José y 2 de Abril lo anticiparon a El Tribuno como una profecía o, quizás, solo relataron la amarga experiencia de vivir inundándose "hasta la cintura" desde hace décadas en la zona donde la Municipalidad de Cerrillos instaló un "cementerio de emergencia" para muertos por coronavirus, de acuerdo a declaraciones públicas del coordinador general de esa Municipalidad, Valentín Sanz Vega.

La zona este de la ciudad hacia los cerros es una verdadera depresión en el sentido más amplio y literal del término. Ahí el terreno es muy bajo y aunque otras gestiones municipales han tratado de rellenarlo con escombros y basura, nunca se logró la factibilidad para construir viviendas ni para ampliar el viejo y abandonado cementerio. Pero la zona este es una depresión también por el ánimo taciturno de los vecinos que se sienten empañados con las tumbas cavadas y los difuntos ya enterrados en el fondo y en el frente de sus viviendas. Los chicos, que se cuentan por decenas ahí, están realmente impresionados. La pobreza es todo en ese paisaje del este cerrillano que padece hoy más que nunca el daño de la improvisación histórica de sus gobernantes, la falta de planificación urbana, la falta de inversión en obras imperantes y la inexistencia de políticas humanas. Pero también hay mucha dignidad. El Tribuno recorrió toda el área y los vecinos de Villa Evita, a quienes llamaron usurpadores y los amenazaron con el infierno del desalojo, se esforzaron por demostrar, algunos con documentos en mano, que jamás cometieron ese delito.

El certificado de vivienda del año 95 otorgado a Rosa.

En cuanto a lo que se pudo ver del "cementerio de emergencia", como lo llaman desde la comuna al mando de Yolanda Vega, como en Cerrillos no existe ninguna reglamentación para instalar un cementerio ni un código de planificación urbana, quizás las autoridades deban atender lo que exige el "Procedimiento para el manejo de cadáveres COVID-19 del Gobierno de la Provincia de Salta", que a simple vista no se cumple en lo más mínimo. Las recomendaciones con alcance para todos los municipios salteños dicen: "Debe estar el polígono debidamente señalizado. Se recomienda que en el lugar se realice la apertura con retroexcavadora en forma progresiva, en la medida que la situación lo requiera, con el cierre de la misma por hileras y el adecuado tratamiento sanitario del suelo. Tener en cuenta que este lugar se encuentre alejado del tránsito habitual del cementerio y de las vistas de la calle por parte de la comunidad, de manera de poder reducir el impacto emocional que esta situación de pandemia provoca". Justo lo que menos importa en esta comuna donde impera el temor y la amenaza. De hecho fue muy difícil lograr que hablaran frente a la cámara los vecinos de Villa Evita porque les dijeron que tienen que desalojar sus viviendas, donde ellos viven hace más de 20 años, en la ladera del cerro, a metros del hospital Santa Teresita.

 

La que no mezquinó ni un dato fue Rosa Escalante, de 64 años, la vecina que quedó con otras cuatro familias prácticamente adentro del cementerio. "Yo estoy acá desde 1995, tengo un papel que me dio Corimayo, que era intendente para que viva acá, y no tengo donde ir si me desalojan. Tengo mi hijo discapacitado mental y tengo 10 nietos chicos, también uno discapacitado, viviendo acá en la pieza. Me han dicho que nos van a desalojar. Yo no soy usurpadora como dicen en la Municipalidad. A mí me dio el terreno el intendente Corimayo en el año 93 y dos años después me entregó los papeles. En la radio dicen que me van a sacar de acá igual que a todos los de Villa Evita. Los que trabajan en el cementerio dicen que me tengo que ir, y que me van a voltear las paredes de una pieza que estaba haciendo para que duerma mi hijo porque vivimos todos en una pieza, pero esa construcción quedó casi adentro del cerco del cementerio. Yo les pido que si quieren volteen la pared pero que no me quiten mi casa, no tengo dónde ir. Si esa pared no corresponde, que la saquen, pero que no me dejen sin techo".

La cédula parcelaria donde figura Rosa Escalante.

Rosa, que ayer almorzó solo leche con maicena porque no tiene recursos, remarcó: "Yo no usurpé nunca, tengo papeles". Y los mostró: es un certificado de la Municipalidad que la autoriza a vivir con sus 18 hijos en ese lugar catastro 1285 sección A manzana 49 lote 2 en calle Hipólito Yrigoyen, con fecha 9 de noviembre de 1995. Además mostró la cédula parcelaria donde aparece como habitante de la parcela.

Micaela, una joven madre de Villa Evita, opinó que "está muy mal tener el cementerio ahí. Impresiona saber que era un basural y están enterrando a la gente ahí, encima cuando llueve se inunda".

 

TESTIMONIOS DE LOS VECINOS

 

Rosa Escalante, vecina de Villa Evita

“Vivimos con nada prácticamente, necesitamos ayuda y no que nos saquen el techo familiar. No me gusta vivir casi adentro del cementerio, pero tengo que conformarme porque los pobres no podemos elegir”.

 

 

Antonio Gómez, vecino de Villa Evita

“Vivo acá desde 1978, hace 42 años. No somos usurpadores, muchos tienen papeles otros no, pero están hace más de 20 años. Me preocupa el cementerio porque entierran mal a gente con coronavirus. Cuando llueva va a ser terrible”.

 

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