La vida de Diego: un casamiento, cinco hijos legales y más

Diego Armando Maradona, que falleció a los 60 años tras sufrir un paro cardiorrespiratorio en una casa de Nordelta, se casó una vez, tuvo 5 hijos reconocidos, otros 4 en disputa de distintas parejas y 4 nietos.

La única vez que Diego contrajo matrimonio fue con Claudia Villafañe, a quien conoció cuando ella tenía 17 años, en Villa Fiorito, y celebraron su boda en el Luna Park el 7 de noviembre de 1989.

Permanecieron casados hasta 2003, cuando Claudia oficializó el pedido de divorcio, aunque según declaró por entonces, Diego había hecho “abandono de hogar” desde el mes de julio de 1998.

En 2005, Maradona inició su relación con la profesora de educación física Verónica Ojeda, a quien conoció en el casamiento de un amigo en común.

Ojeda fue la primera relación larga que tuvo Maradona luego de su divorcio y estuvieron juntos hasta 2012, en tanto que la última pareja que se le conoció fue Rocío Oliva.

La relación con Oliva, con idas y vueltas y denuncias de por medio, se terminó a fines de 2018, cuando ella decidió separarse definitivamente.

En cuanto a su descendencia, Maradona tuvo dos hijas, fruto de su relación con Villafañe, Dalma y Gianinna, nacidas en 1987 y 1989 respectivamente.

Sus hijas los convirtieron en abuelo: Gianinna fue madre de Benjamín en 2009, junto Sergio Agüero, mientras que Dalma tuvo a su hija Roma el año pasado.

El hijo varón mayor de Diego es Diego Jr, que nació en 1986 fruto de la relación que el Diez tuvo con la italiana Cristiana Sinagra, a quien conoció cuando jugaba en el Napoli, de Italia.

Padre e hijo se vieron por primera vez en 2003 aunque Maradona no lo reconocía aún como su hijo.

Luego de trece años, el futbolista aceptó públicamente su paternidad, se reencontraron y comenzaron a crear un vínculo.

Diego Jr fue papá de Diego Matías en 2018 y convirtió a Maradona otra vez en abuelo y el 18 de octubre pasado Diego Jr fue papá por segunda vez , cuya hija se llama India Nicole.

Jana Maradona es la hija mujer más joven de Maradona, ya que nació en 1996 tras la breve relación de Diego con Valeria Sabalain, quien por entonces trabajaba como mesera en la disco La Diosa.

Al igual que Diego Jr., Maradona tampoco la reconoció como hija legítima e incluso se negó a someterse al análisis de ADN.

Finalmente, la justicia le otorgó el apellido Maradona basada en distintos testimonios y pruebas aportadas, y en 2015 la joven fue a buscar a su padre a un gimnasio en Palermo, donde iniciaron una relación que se mantuvo hasta el deceso del astro.

El hijo más joven del astro futbolístico es Diego Fernando, que nació en 2013 en medio de la separación que el futbolista estaba teniendo con Ojeda, la madre del entonces bebé.

Diego llegó a conocer a su hijo tras la separación y convivieron un año en México donde, luego de unos años de relación, la misma no terminó de afianzarse ya que, según contó Ojeda, Diego no visitaba al niño.

Por otro lado, el abogado de Maradona, Matías Morla, confirmó la existencia de hasta cuatro hijos más del futbolista en Cuba, cuyas identidades aún se desconocen, cuando el 10 se encontraba haciendo rehabilitación en 2002.

Incluso dio los nombres de dos mujeres, Joana y Lu, y de dos varones, uno de ellos Javielito y otro que se llamaría Harold.

Según el abogado, Diego estaba dispuesto a reconocerlos, pero públicamente no se oficializaron dichas filiaciones.

También surgieron otras declaraciones públicas de supuestas paternidades, sin poder ser confirmadas hasta el momento.

Son los casos de Santiago, un joven hijo de Natalia Garat, ya fallecida, y de Magalí, adoptada de pequeña, hasta que su madre biológica, en un reencuentro, le dijo que el padre era Diego.

Una vida de estrella hollywoodense

Vivió como una estrella del celuloide y como tal quedó reflejado en documentales tan vertiginosos e impactantes como los realizados por el británico Asif Kapadia (Diego Maradona, 2019) o el serbio Emir Kusturica (Maradona, 2008), materiales que ahora adquieren valor añadido tras su muerte.

“Diego Maradona” es una reveladora y frenética obra sobre los polémicos años de Pelusa en Nápoles, adonde llegó en 1984 tras la complicada etapa en Barcelona.

Allí renació de sus cenizas y llevó a un humilde club a lo más alto del Calcio en dos ocasiones (1987 y 1990) mientras hacía a Argentina campeona del mundo (1986). Pero en esa misma etapa ve cómo su vida personal empieza a tambalearse, con fiestas marcadas por la cocaína, un hijo no reconocido y sus amistades peligrosas con la Camorra napolitana, que le regalaba un Rolex de oro solo por acudir a sus eventos y posar para la foto.
 

 

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