En medio de la cuarentena obligatoria, nueve personas irrumpieron en una casa de Castelar para hacerla propia. Como no había nadie, pensaron que no la reclamarían. Pero en pocos minutos, varios vecinos se agruparon en la puerta para exigirles que se fueran. 

Ante el reclamo de los vecinos, que se acercaron a la vereda, el grupo cerró la entrada de la casa con un candado y comenzó a atacar a estas personas con palos, facas y hasta con una motosierra. La situación escaló.

Uno de los propietarios de la casa también se hizo presente en el lugar. Se trata de uno de los sobrinos de la dueña, que murió en 2018. Desde entonces, comenzó la sucesión de sus bienes, que todavía no está resuelta. 

Los usurpadores aprovecharon esa situación para intentar quedarse allí. De hecho, una de las primeras cosas que hicieron fue una conexión de gas clandestina. Con el portón de por medio, los vecinos intentaron defender la casa de la intrusión. Así, lograron romper el candado para destrabar la puerta.

El dueño de la vivienda contó: “Mi tía murió hace un año y medio. Quedó su casa porque ella no tenía hijos. Varios sobrinos quedamos como herederos. Un vecino nos dijo que había gente adentro. Cuando llegamos, ya había un tumulto”. 

“Nueve personas entraron. Hicieron una conexión clandestina de gas. Pusieron un candado en el portón. Ellos decían que eran jardineros que venían a limpiar. En un momento se rompió la cadena. Se tranquilizaron y se escaparon, pero no sabemos si están demorados o no”, explicó.

Pero la historia allí no terminó. Otro vecino, al que también habían querido usurparle la casa, agregó en Todo Noticias: “Cuando se fueron, se fueron tan apurados que se olvidaron a la abuela. De repente, salió la abuela con la pava del mate, después la vinieron a buscar”.
 

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