Salteños: ! ­al mal tiempo, buena cara !

Llegó la hora de las definiciones no solo sanitarias sino económicas; concretamente la pandemia ya está conviviendo con nosotros, habiendo alcanzado significativos picos de infectados y muertes, entendiendo que la salud es lo prioritario, compartiendo el criterio de sin vida no hay economía y que hay que salvarlas coincidiendo con lo que opina el gobierno, razón más que válida que debemos cuidarnos.

Es importante, también, que pensemos qué está pasando con nuestra economía y para ello es necesario empezar a planificar estrategias, iniciativas, proyectos y todo lo necesario para que nuestra provincia y país comiencen a crecer con reglas de juego claras.

Con las recientes medidas que se amplia el cepo cambiario con mas impuestos por la falta de reservas y dándole prioridad a las compras de inversores de los U$S200 por mes, observamos que faltará esta divisa para pagar importaciones de insumos necesarios para reactivar la economía.

Pagar solo el 40% de los compromisos en el exterior y el resto refinanciar a 2 años, provocará que nuestros empresarios busquen dólares en otros mercados a precios un 70 u 80% más caros que los oficiales, lo que garantiza inflación.

Actualmente el nivel de inversiones comparado con el PBI (total producido en un año) escasamente llega al 12%, significa que no alcanza para pagar las amortizaciones de bienes y equipos que están trabajando, augurando atraso tecnológico.

Sin palabras

La tentación de migrar

Salta es una provincia que necesita la radicación de capitales en los sectores agropecuario, industrial, turístico y minero entre los más importantes, tratando que la inversión o reinversión privada sea una realidad.

Para que esto ocurra se deberá buscar el aporte de un conjunto de medidas tanto municipales, provinciales y nacionales para revertir el escaso nivel de inversiones privadas productivas necesarias en nuestra tierra, rica en recursos naturales pero con gente pobre, realidad que todos conocemos muy bien. Nos debe preocupar la escasa generación de fuentes de trabajo genuinas para evitar que nuestros jóvenes busquen un futuro mejor partiendo a otros lugares.

Este país se formó con grandes corrientes migratorias y hoy nos preguntamos por qué son tantos los chicos y no tan chicos que quieren irse. Somos hijos de inmigrantes que vinieron atraídos por los recursos y el futuro de Argentina y hoy debemos reconocer que podemos ser padres de emigrantes.

Con la inmensa cantidad de tierras y la variedad de climas, vegetación, riquezas naturales, limitando con seis provincias y tres países, Salta solo aporta el 1,5% del total producido en nuestro país en un año y recibe casi tres veces más en porcentaje de coparticipación, razón más que válida que nos debe motivar a buscar incentivos a la inversión que perfectamente pudiera ser extensivo a las provincias del Norte Grande profundo por ser una de las zonas marginales e históricamente más desprotegidas de nuestro extenso territorio y lograr un desarrollo equilibrado.

La reforma constitucional de 1994 establecía un plazo de un año para regularizar y consensuar los porcentajes de coparticipación de impuestos a cada provincia. Es una materia pendiente, pero: ¿qué estamos haciendo los salteños para aumentar nuestros ingresos?.

El toro por las astas

La pobreza estructural en nuestras tierras es otra muestra clara del abandono que padecemos. Muchos gobiernos nacionales nos han prometido mejoras estructurales que no se pudieron concretar y es por esta razón que debemos tomar el toro por las astas y comenzar a exigirles a nuestros gobernantes y legisladores nacionales y provinciales lo que entendemos las mejores soluciones porque conocemos la realidad y el terreno, porque necesitamos ser escuchados.

Para un mayor desarrollo de nuestros recursos humanos y naturales necesitamos nuevas leyes largamente solicitadas y que tanto la Provincia como los municipios asuman responsabilidades en su seguimiento formando parte como órganos de aplicación y les permita determinar vía reglamentaciones, asumiendo el costo político, social y hasta fiscal de cada proyecto que le sugeriremos al Gobierno nacional.

Para reactivar la economía, la mayoría de las medidas a proponer que a mi entender deben ser de carácter tributario y de incentivos a la producción y venta de productos fabricados en Salta, se necesitan leyes y voluntad política que las materialicen.

Para incentivar las inversiones será necesario trabajar en el mejoramiento de infraestructuras como caminos, redes de electricidad, gas, agua, desde lo impositivo, desgravaciones, exenciones y disminución de impuestos con plazos de hasta quince años que se respeten en el tiempo. Hacerlo requerirá estudios de factibilidad y rentabilidad para lograr en nuestra provincia producciones competitivas. Buscando que en la provincia se materialice el aporte de capitales en emprendimientos nuevos ya sea de inversores ya radicados en Salta y los que serán tentados con las disposiciones a crearse siempre y cuando acrediten capacidad técnica y empresarial. Las desgravaciones y exenciones servirán para fortalecer e incentivar a las empresas ya instaladas para que crezcan.

Los proyectos a proponer buscarán la radicación de empresas sólidas para terminar con el estancamiento, siendo conscientes que podría disminuir la recaudación impositiva durante el periodo que duren los beneficios a otorgar, pero entendiendo que serán poco significativos, las inversiones redundarán en la creación de fuentes de trabajo genuinas y al evaluar el efecto multiplicador de las nuevas actividades económicas que sus utilidades serán objeto de significativas recaudaciones impositivas presentes y futuras. Sabemos cuánto dinero de los salteños van a otras provincias o países por compras de alimentos realizadas en mercados o tiendas, este sería un punto más a analizar y proponer medidas para que las fábricas se instalen en nuestro territorio. El comercio exterior también tendrá que ser beneficiado y objeto de análisis en nuestra provincia, no solo desde el incentivo a las exportaciones a países limítrofes y la salida al Pacífico por los puertos de Chile también será de importancia soberana y el desarrollo en áreas de frontera y el comercio fronterizo impulsando la radicación de emprendimientos productivos que le dará fluidez al comercio y evitará que los conflictos sociales sean cada vez mayores.
En muchas culturas se entiende que las crisis son sinónimos de oportunidades, pensando en positivo el desafío está planteado, esperando poder sacar lo positivo, derribando mitos, cambiando protocolos y hábitos, buscando que Salta tenga un protagonismo en la Nación y en las provincias especialmente del Norte Grande para el crecimiento y la igualdad en nuestra querida patria.
La interacción pública privada tiene que ser el motor del crecimiento, todos debemos sentirnos ciudadanos y dejar de ser habitantes de esta maravillosa provincia
Cuando concluya esta pandemia que agudizó aun más la crisis económica que padecemos, buscaremos que Salta, nuevamente y después de doscientos años, sea la región más importante de nuestro norte como lo fue ya que tiene con qué y que sea una de las provincias impulsoras en la reactivación y crecimiento de la economía, esa tiene que ser la consigna de todos los salteños que amamos nuestra tierra.

 Vaya pensando!

 

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