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Miembros de la Sinfónica, en campaña por los merenderos
Previo a la pandemia habían organizado un fondo para realizar compras de alimentos.En estos meses resolvieron ir a cocinar a estos espacios y entregar viandas a las familias.

Foto Jan Touzeau

 


Hacen música y con ella llevan a quiénes escuchan a un mundo de sueños, cargado de emociones. Pero no por eso están alejados de la realidad en la que viven cientos de familias salteñas. Desde antes de la cuarentena, los músicos de la orquesta Sinfónica de Salta organizaron un fondo común. Este dinero se destinaba a resolver las situaciones de crisis que atravesaban las familias que asistían al merendero Pan de Vida. Pero en los últimos meses, las necesidades se multiplicaron y las formas de resolverlos también. Por las medidas de sanidad que se toman para evitar la proliferación del COVID, es que los merenderos comenzaron a entregar las raciones a un enviado por familia. Pero, en las puertas de estos espacios de sostén los relatos de necesidad se incrementaban. 
Augusto Brito es cellista de la orquesta. Un día, la idea le llegó al ver a otros compañeros trabajar desde algunos clubes deportivos. “Somos 16 miembros de la orquesta los que resolvimos no solo ayudar a los merenderos sino ir a cocinarles”, expresó Augusto. Se organizaron y comenzar a contactarse con los espacios y la gente que ya trabaja en ellos. Se dividieron para ir a dejar mercadería y sábado por medio van a cocinar. “Buscamos que los platos siempre tengan carnes y verduras. Varias personas interesaron y se sumaron. Esperamos que esto se continúe hasta que salgamos de la pandemia y supongo que después por un tiempo, también seguirá siendo necesario”, analizó Augusto en su diálogo con El Tribuno. Entre las actividades que organizaron también estuvo del Día del Niño, cuando lograron entregar 400 juguetes y artículos de librería para que los pequeños logren hacer las tareas de la escuela. Entre los sitios a los que asisten los miembros de la orquesta, está el merendero Cinthia Fernández, en barrio Norte Grande. Moisés Molina junto a su esposa son los encargados de organizar este espacio que brinda la merienda tres días a la semana a 100 chicos.
Entre la necesidades que destaca Moisés está el pedido de azúcar, leche y arroz. “Este merendero surge junto a un grupo de amigos. Se presentaron los proyectos de talleres de carpintería, albañilería y pintura pero como no tuvimos respuestas desde el Gobierno nacional, seguimos adelante con la madrina de merendero, Ana Fernández”, le contó Moisés a El Tribuno. En este espacio los chicos de la Sinfónica lograron aportar su granito de arena y desde el municipio se le otorgó una entrega de harina para que se elabore el pan para los chicos. 
Moisés y su esposa ya no trabajan y destinan su tiempo a ayudar a las familias del barrio. “Hoy con la merienda ya no alcanza y lo más triste es que mucha gente mayor está llegando al merendero a buscar un plato de comida”, expresó Moisés. 
Gladys Romero junto a otras 16 mujeres asiste a los chicos que toman la merienda y la cena en el espacio San Francisco, en el barrio Israel. “Este asentamiento está en el ingreso al vertedero San Javier, y asiste a los chicos de Urkupiña, Los Pinos y San Javier”, contó Gladys que entrega viandas as 250 personas, 160 de ellos, niños. 
La mujer contó que los martes, la municipalidad de la Ciudad de Salta les hace entrega de las cenas, para estas personas, los miércoles cuentan con los aportes de un empresario local que lleva todo lo necesario para cocinar un almuerzo, los jueves solo se entrega meriendo y los viernes vuelve al cena del municipios. “Contamos con dos anafes que nos entregó el grupo Solidarios del Tipal pero ya no son suficientes, así que cocinamos también con leña. Lo mismo nos ocurre con las ollas, ahora necesitamos una de 100 litros para poder dar abasto”, agregó. 
Jimena Calafiori vive en la zona de La Silleta. Allí, desde hace varios meses ofrece asistencia las familias que viven en las fincas de la zona y que no están pudiendo cubrir las necesidades de sus chicos. 
“Antes de la pandemia, ofrecíamos almuerzo todos los domingos en La Silleta. Cuando todo comenzó, empezamos a armar bolsones de mercadería para entregar una vez a la semana las familias. Pero ahora la cosa se puso más fea”, reflexionó Jimena, así que tres veces en la semana se junta con las mamás de la zona, y cocinan en una casa, desde donde entregan las viandas por familia. “Todo lo hacemos gracias a las donaciones. Trabajo en la ciudad de Salta, así que cuando salgo del trabajo paso a buscar la mercadería que nos donan”, detalló la mujer. En este caso la crisis se extiende a los niños, no solo en lo que respecta a la nutrición, sino también están teniendo problemas para poder seguir con la escuela. 
“En este momento lo que estamos necesitamos son alimentos no perecederos, golosinas, juguetes, artículos para hacer la tarea, como lápices y cuadernos, porque ellos no trabajan con internet”, expresó.