La Casa de la Cultura: una obra que  se extendió casi una década

La Casa de la Cultura de Tartagal fue incluida como una de las principales obras dentro del Fondo de la Reparación Histórica (FRH) para los departamentos San Martín, Orán y Rivadavia, pero desde sus inicios tropezó con múltiples inconvenientes, al punto que los 2 años que debían utilizarse para su construcción se convirtieron en más de 9.

De hecho todavía no fue inaugurada, porque en el mes de agosto, cuando el primer mandatario provincial planificaba encabezar el acto protocolar, el sector docente de Tartagal se enteró de la posible presencia de Gustavo Saenz y el acto se vio frustrado.

La posible próxima fecha que se estableció fue la del 4 de noviembre, alrededor de 11 años después de la sanción de la ley del fondo de reparación, siempre que no surgan inonvenientes, como los tantos que marcaron al Centro Cultural de Tartagal. "Una obra que una vez concluida puede hacer que Tartagal se reciba de ciudad", tal como en su momento lo expresó el exintendente Sergio Leavy.

Litigio y 5 años de atraso

Cuando el Centro Cultural de Tartagal fue anunciado su presupuesto era de 10 millones de pesos. Como se recordará el FRH estuvo integrado por 180 millones de dólares, que se obtuvieron de un crédito internacional para el que la provincia de Salta puso como garantías las regalías hidrocarburíferas del norte y por eso debía beneficiar exclusivamente a los tres departamentos: Orán, San Martín y Rivadavia.

Por alguna razón que nunca fue convenientemente explicada, al contar con esa cifra en moneda americana la provincia decidió convertirla a pesos argentinos. Si bien la situación económica y financiera en el año 2012 era ostensiblemente mejor que la actual, nadie -ni los legisladores que aprobaron la ley del FRH- objetaron esa decisión financiera.

Así fue que la obra de marras se aprobó en el mes de noviembre del año 2012 al sancionarse la ley provincial. Asimismo, se conformó una comisión que presidió Rodolfo Urtubey, hermano del entonces gobernador de Salta y que fue su trampolín más importante para que llegue a integrar la Cámara Alta nacional.

Los entonces legisladores provinciales, por su parte, conformaron una comisión de seguimiento que debía garantizar que las obras se concreten en tiempo y en forma, y que presidía el actual gerente del hospital de Tartagal y entonces senador por San Martín, Santiago Payo.

"Cuando decidimos presentar la iniciativa de que se hiciera en Tartagal este centro cultural optamos por el mejor terreno con el que contaba la ciudad, que era el predio ubicado fente a la iglesia La Purísima y frente a la plaza San Martín. Se trataba de un predio de 900 metros cuadrados que había sido donado 8 décadas atrás por la familia Milanesi a la Municipalidad, y tenía un cargo: indefectiblemente debía ser destinado a cumplir un objetivo educativo o cultural", recordó el exintendente Leavy.

Pero cuando la comuna quiso tomar posesión del predio, como la establecía la ley del FRH, surgieron los primeros inconvenientes. Si bien uno de los ocupantes ilegales accedió a recibir un terreno a su nombre para desalojar el lugar, donde explotaba juegos infantiles; el otro ocupante, que había instalado una confitería al aire libre, se negó a hacerlo invocando derechos adquiridos por los años en que había estado instalado en forma ilegal, usufrutuando uno de los terrenos mas valiosos y de mejor ubicación de la ciudad sin abonar un solo centavo.

"Fue un litigio muy largo porque cuando las cosas se judicializan se extienden los tiempos. Este segundo ocupante ilegal estaba asesorado por el actual concejal Gustavo Cardozo, y apeló a todos los recursos a pesar que sabía que se trataba de un ocupante ilegal que explotaba ese lugar. Ese litigio retrasó más de 5 años el inicio de los trabajos", recordó Leavy.

El edificio incluye un teatro cuyo proyecto fue elaborado por dos arquitectos salteños y que cumple con todos los requirimientos de seguridad para este tipo de edificios, donde se estiman podrán reunirse 320 espectadores. El escenario tiene 7 metros de boca, obra complementaria que se financió con fondos del BID. A este segundo proyecto se le agregó el Museo Étnico, que tiene un avance del 80%.

Cardozo, como asesor del okupa, pretendia que la Justicia le hiciera lugar a un juicio de usucapión y apeló a todas las instancias posibles pero, como era lógico, no pudo concretar su pretensión y finalmente en el año 2017 el predio pasó al Estado municipal en forma definitiva. Recien entonces se instaló el obrador y el comenzó el acopio de materiales.

La comuna debió pagar el traslado del ocupante ilegal.

El presupuesto fue multiplicado por 10

Otro de los inconvenientes fue que el paso de esos 5 años perdidos para el inicio de los trabajos encareció el proyecto, de modo que ese monto inicial cada vez alcanzaba para menos. Al tratarse el Fondo de Reparación Histórica de una ley provincial, el gobierno de Urtubey no tenía otra opción que cumplir con la obra, por lo cual se apeló a fondos provinciales para poder darle continuidad.
En algún momento también la Nación destinó recursos para ello, de manera que a mediados del 2019 la obra del centro cultural estaba ya avanzada en un 90 por ciento. No así la obra complementaria, que fue solventada por fondos del BID, que rondaba un 60 por ciento de avance y para la que la entidad internacional destinó unos 2 millones de dólares. 
“El más interesado en inaugurar la obra de Tartagal era el exgobernador Urtubey, porque en realidad todo transcurrió durante su mandato, desde la sanción de la ley del fondo hasta que acanzó más del 90% de avance de obras. Pero no se pudo hacer, Urtubey terminó su mandato y no la pudo inaugurar”, recordó el actual senador nacional.
Nueve años más tarde -con todos los costos adicionales que significó- el Centro Cultural de Tartagal podrá ver finalmente la luz. 
 

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