Con fervor, entusiasmo y alegría, la gente vivió la Clásica 1º de Mayo a su manera, no faltaron los personajes de la tradicional carrera que esperaron durante dos años para poder volver a sentir esa adrenalina cada vez que sonaba la sirena avisando que llegaban los ciclistas.
La largada a puros papelitos, las calles con mucha gente pero respetando el distanciamiento y el uso obligatorio del barbijo. Una de las mejores postales fue la subida de la avenida Arenales con los más de 250 ciclistas que participaron en todas las categorías.
Por la avenida Independencia no faltó el popular locro e incluso Ariel Gallegos, un vecino de la zona, realizó un locro gratuito para todos aquellos que se acercaban a ver la carrera.
Por la misma avenida Independencia se lo pudo ver al Payaso Acuarela en su bicicleta y siendo alentado por los espectadores, un artista realizó un mural conmemorativo sobre la vuelta de la Clásica 1º de Mayo y una abuelita con una bandera argentina y el poncho salteño también fueron otra de las tantas postales por las calles de la ciudad.
Osvaldo Postigo (h), uno de los organizadores de la carrera contó sus sensaciones.
“Es una emoción terrible luego de la suspensión del año pasado, esto es un gran entusiasmo para nosotros y para el pueblo de Salta, agradecimiento a la intendenta Bettina Romero, al gobernador Gustavo Sáenz, sin el apoyo de ellos no lo podríamos hacer”, comentó Postigo, además agregó: “Hubo más de 250 cortes por la ciudad para la carrera, es una carrera tan importante que fue creciendo junto con el pueblo que ya toma conciencia de lo que es esta competencia”.
Sin lugar a dudas, fue una carrera diferente o atípica tras la suspensión de la edición anterior, la “burbuja” en el Monumento a Güemes se respetó a rajatabla y por suerte, la fiesta pudo terminar en orden y sin accidentados de gravedad.

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