“La miel de uva es un producto genuino de nuestra Salta”

Gabriela Soledad Taglioli se dedica a endulzar vidas de una manera alternativa. Se trata de una artesana alimentaria que fabrica miel de uvas en nuestra ciudad.
Sí, miel de uvas que sacaron de vides que moran los arenales cafayateños, con ingredientes que salen todos de los suelos salteños, con mano de obra local. Pues su familia es la que interviene en toda la preparación y venta de un producto que es genuino de esta tierra.
En consecuencia, la miel de uva es un producto digno de conocerse.
“La marca de Tahuainti es por mis cuatro hijos. En quechua significa 4 soles, que son mis 4 hijos. Tengo a Maxi, de 26; a Ariana, de 22; a Martina, de 18, y a Santiago, de 19. Por este último es por una de las razones por las que comienzo a trabajar definitivamente en la producción y venta de la miel de uva”, dijo Gabriela en su puesto del Punto Artesanal.


En realidad, cuando uno se dispone a charlar con ella es evidente que fueron varios los “considerandos” que la llevaron a tener una marca que ya representa a Salta a nivel mundial. La historia de la miel de uva nace en el sol de Cafayate, a la sombra de la cocina de Susy, su abuela paterna.
“Mi abuela tenía un cuaderno Rivadavia, de 200 hojas, tapa dura, en donde tenía las recetas. Yo aprendí algo siendo niña, pero más aprendí de mi papá, que hacía también la miel de uva. Mi papá se llama Héctor y hasta ahora uno cuando va a Cafayate lo encuentra vendiendo sus mieles de uvas caseras sentado en un banco de la plaza central. Yo ya vengo de varias generaciones familiares de mieleros de la uva, pero yo quise mejorarla, darle una vuelta de rosca más. Entonces comencé a agregarle sabores a las mieles en base a dos improntas: una nutricional y la otra gourmet. Comencé a usar nueces, chía, quinoa, mostaza, pimienta, ají, aceitunas y otras tantas cosas que mejoraron la receta inicial de mi abuela y que ahora vienen desde todas partes a buscarlas. Todos los agregados son de productores salteños seleccionados cuidadosamente. Es por eso que yo me autodenomino como una artesana alimentaria”, definió Gabriela. 


Es la opción vegana a la miel de abeja, también a las personas alérgicas. Su hijo Santiago es alérgico y por eso recordó que su abuela Susy tenía la receta guardada en el cuaderno viejo. 
“A los 30 años ya quería tener algo propio. Es entonces cuando comencé a estudiar, a investigar, a averiguar las opciones de la miel de uva. Me reencuentro con la vieja receta, con mi viejo haciéndola y con mi hijo necesitando una alimentación sin aditivos ni conservantes; estaba todo dicho: era lo que estaba buscando por tanto tiempo. Eso sucedió hace más de 15 años y no me arrepiento de mi decisión. Yo soy docente de artes plásticas y dejé de trabajar en ello para dedicarme definitivamente a las mieles de uvas. Además, cuento con todo el apoyo de mi familia”, contó Gabriela.
Su esposo Alejandro es el gran compañero, que la apoya en todo el emprendimiento, desde la búsqueda de las materias primas, la producción y en la comercialización de la marca.
Y los “4 soles” de Gabriela también tienen sus roles.
 El 2018 fue el año del reconocimiento, cuando llegó a ser finalista de “Emprendedores del año” y cuando recibió el premio “Madre emprendedora”. En su trayectoria fue invitada muchas veces a ferias gastronómicas internacionales en Buenos Aires y de ahí también nos deja una reflexión.

Punto Artesanal está ubicado en Bartolomé Mitre 31 de la ciudad de Salta. Se trata de un colectivo de artesanos solidarios y autogestionado que funciona arriba de la galería El Palacio. Los productos se ofrecen en islas solidarias de productos vinculados. Ahora, con el confinamiento total se la puede llamar al 154861075.
 

 


“Yo he participado en varios encuentros con mis productos, y la verdad es que los salteños tenemos un potencial gastronómico único y que muchas veces no lo tenemos en cuenta. Pero de todas partes del mundo buscan nuestros pimentones, nuestras vinos, recetas, las empanadas son destacadas en todos lados, los quesos, la quinoa. El mundo gastronómico está yendo nuevamente hacia una alimentación saludable y eso forma parte de la historia de nuestra provincia. Nuestras tradicionales comidas son buscadas por el mundo entero, y ahora las mieles de uvas también. Hasta antes de la pandemia venían desde muy lejanos lugares a comprar productos, los condimentos, que son la materia prima para alta cocina gourmet. Es por eso que decimos que nuestra cocina nos brinda gran parte de nuestra identidad salteña y que mientras la cuidemos y respetemos será un factor fuerte de nuestra cultura. De hecho, antes de la COVID-19 el 80 por ciento de nuestros ingresos provenían del turismo. Eso se cortó de un día para el otro y tuvimos que reinventarnos. Lo que sucedió es que muchos de nuestros clientes que vienen siempre a Salta nos comenzaron a pedir que le enviemos las mieles por encomiendas. Porque además se debe decir eso: que gran porcentaje de turistas que vienen a Salta se enamoran y vuelven de vuelta, y vuelven a volver, y con nosotros pasa lo mismo. Vienen, prueban las mieles y cuando regresan al otro año vuelven a comprarnos. Entonces ya nos volvemos conocidos, algunas veces amigos y todo eso se cortó en un momento. Esperamos que algún día volvamos a abrir las puertas al turismo de todos lados. Mientras tanto apostamos a que los salteños nos conozcan y comiencen a utilizar nuestros productos”, dijo.
Tienen mieles para quesos, para picadas, para el cerdo, para el desayuno y la merienda, para la tos y hasta como energizante. Tienen frascos para regalo, como un mimo a la persona y otras presentaciones para tenerlas a mano en la cocina.
Su destino ya está trazado. Ya encontró la indefectible traza del futuro. “Yo quiero seguir experimentando y buscando opciones para quien le gusta cocinar. Quiero seguir trabajando en endulzar de manera saludable a mis clientes hasta que muera”, dijo.
 

Es un sector que no recibió ayuda estatal

En el día que volvimos al confinamiento de la cuarentena, Gabriela Taglioli explica que el 2020 fue un año que el sector de los artesanos la pasaron muy mal.


“Tanto a los artesanos como los artistas nos dejaron totalmente desprotegidos ante las restricciones que hubo por el coronavirus. De un momento a otro nuestra actividad se detuvo, no hubo más venta, no vinieron más los turistas y no hubo ninguna ayuda por parte del Estado”, advirtió.
En los tiempos de la “primera ola” los trabajadores del Punto Artesanal recurrieron a su solidaridad para sobrevivir. 
Hicieron huertas comunitarias, recolectaron fondos comunes y mercaderías con acciones que fueron de los mismos artesanos. 
“Se nos murió un compañero y nos fue muy difícil acompañar a la familia. Debemos recordar siempre a Waldo Torres, quien murió luchando por este sueño de autogestión y solidaridad”, dijo entre lágrimas.
El Punto Artesanal siempre reclamó la asistencia del Estado provincial y nunca recibió subsidio alguno. El alquiler del local y lo que se necesita para vivir fue el reclamo más fuerte.
“Nos tuvimos que reinventar, vender por pedidos, aprender a sembrar y a cosechar, compartir, reír y llorar juntos. Queremos para esta segunda ola que nos tengan en cuenta”, dijo.
 

 

 

Temas

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Salta

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...