¿Garibaldi conquistó Sicilia inspirado en Güemes?

Entre los actos programados por la Comisión Provincial del Bicentenario, el Instituto Güemesiano y su Academia de Historia, figuraba una charla sobre las similitudes entre las campañas militares de Güemes en Salta y Giuseppe Garibaldi en Sicilia. Seguramente que si las condiciones sanitarias mejoran, esa conversa podría ser el 20 septiembre próximo, para “il giorno della Presa di Roma” o sea el día de la toma de Roma, en 1870.

Increíbles coincidencias

El descubrimiento de las innegables coincidencias en la gesta ambos generales surgió de forma impensada, a partir de la lectura de las declaraciones que un diplomático norteamericano hizo a El Tribuno en 1970. Ellas nos sirvieron para que prestásemos atención a la conquista de Sicilia en 1860, por parte de la “Expedición de los Mil” o “Los camisas rojas”, con Garibaldi a la cabeza. Y así salieron a la luz las similitudes en las estrategias militares utilizadas por Güemes y Garibaldi. A continuación, brindaremos apenas un esbozo.

En octubre de 1970 Salta fue sede del Primer Encuentro Nacional de Medios de Comunicación, del que participaron representantes de los medios gráficos, radiales y televisivos más importantes del país. Asistieron distintas personalidades, como el embajador de EEUU en Argentina y exactor de cine John Davis Lodge, acompañado de su esposa, la exbailarina italiana Francesca Braggiotti. También asistieron Richard Mc Closkey, agregado de prensa de la Embajada, y otros funcionarios.

Y como el embajador llegó a Salta días antes de la inauguración de “Comunicación 70” -motivo de su visita- aprovechó su estadía previa para recorrer sitios históricos y hacer visitas protocolares. El primer lugar que recorrió fue el Monumento al General Güemes. Allí depositó una ofrenda floral acompañado por una comitiva integrada por el ministro de Bienestar Social, Dr. Aníbal Caro, el intendente capitalino, don Julio A. San Millán y una delegación de la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes encabezada por su presidente, Dr. René Díaz Barrantes.

 “Dijo Cicerón: ‘La gloria sigue a la virtud como si fuera su sombra’. Fueron virtudes del comandante Martín Güemes su arrojo y su heroísmo, y de ahí su título de gloria. Una gloria que no está restringida a los libros de historia ni duerme entre el polvo de los documentos, sino que luce y se renueva en la sangre y el luto de los ponchos. Porque Güemes pertenece a un linaje empinado y no común: el de un héroe genuinamente popular”, señaló Lodge, al pie del monumento.

Luego, el embajador se dirigió a la Catedral, donde junto al arzobispo Carlos Mariano Pérez se acercó al Panteón de las Glorias del Norte y nuevamente rindió homenaje a Güemes.

Giuseppina Garibaldi

Antes de partir, el agregado de prensa de la Embajada de Estados Unidos en Argentina, Mc Closkey, visitó El Tribuno, donde agradeció la colaboración prestada por el diario al evento y dio una nota exclusiva. Allí contó que la nieta de Giuseppe Garibaldi, Giuseppina Garibaldi Ziluca, residente en Connecticut (USA), le había contado al embajador Lodge, (exgobernador de ese Estado) que su abuelo Giuseppe solía decir que nunca hubiera tenido éxito en sus campañas militares de no haber estudiado las del general argentino Martín Güemes. “Fue por ello que el embajador Lodge rindió tributo a este gran salteño”, señaló el diplomático. Contó también que Garibaldi había dicho que venció en Sicilia porque había analizado las campañas de Salta”.

Más adelante, Mc Closkey explicó que la señora Garibaldi Ziluca fue anfitriona del embajador Lodge y le contó que uno de los últimos anhelos de su abuelo era que alguien de su sangre fuera ciudadano norteamericano y luchara bajo su bandera. Efectivamente, el hijo de Giuseppina, Anthony, cumplió el sueño de su bisabuelo: fue militar de la Armada de Estados Unidos y participó de la guerra de Corea”.

Giuseppina Garibaldi falleció un año después que su coterráneo, el embajador Lodge, reprodujera en Salta los dichos de su abuelo. Su deceso se produjo en Connecticut (EEUU) el 19 de julio de 1971. En tanto Anthony falleció el 15 de mayo de 2010, también en Connecticut.

La guerra en Sicilia

Giuseppe Garibaldi inició la invasión a Sicilia el 12 de mayo de 1860. Arribó al puerto de la ciudad de Marsala con sus “Mil” a bordo de los vapores genoveses, el Piamonte y el Lombardo, que habían partido de Quarto dei Mille, Génova.

No bien los expedicionarios garibaldinos pisaron tierra siciliana, avanzaron hacia el corazón de la ciudad mientras sus barcos eran despedazados por navíos borbónicos. La metralla continuó, pero en dos horas Marsala quedó en manos de Garibaldi, quien se declaró dictador en nombre de Víctor Manuel y, en una proclama que hizo distribuir hasta en pueblos vecinos, lo llamó por primera vez “Rey de Italia”.

Pero Garibaldi tenía en mente conquistar toda Sicilia, la antigua y mítica isla de la Magna Grecia, cuna de dos sabios de gran renombre: Herodoto y Arquímedes. Pero para ello era necesario conquistar Palermo, la capital de esta isla, de gran importancia para la Casa de los Borbón por su ubicación estratégica en el mar Mediterráneo.

 

   Giuseppe Garibaldi

La marcha de Garibaldi sobre Palermo duró casi un mes y en su camino, colmado de enfrentamientos con las poderosas fuerzas borbónicas, desplegó la guerra de recursos utilizada por Güemes. Y no podía ser de otra manera, puesto que con los Mil expedicionarios (en realidad eran algo más) no podían enfrentar ejércitos de 20 mil soldados borbónicos (y más tarde de casi 40 mil soldados). 

A su paso, la marcha sumó a miles de sicilianos, hombres que conocían el terreno como la palma de su mano, conocimiento fundamental en la guerra de guerrillas. Pelearon con lo que tenían a mano: bayonetas, armas de fuego viejas, herramientas de trabajo, machetes, guadañas, martillos, cuchillos, palas y hasta con piedras. Y con eso poco, enfrentaron uno de los mejores ejércitos que por entonces se movía en las costas mediterráneas. Pero poseían dos ventajas: conocían la zona a la perfección y tenían una sólida convicción: unir Italia. Su adversario solo era una fuerza de ocupación. Y así Garibaldi logró poner “la tierra en armas”, y ocupar Palermo el 27 de mayo de 1860.

La “Expedición de los Mil”, o los “Camisas Rojas”, logró que el Rey Francisco II firmara la capitulación de Palermo el 8 de junio y diera la orden de que sus tropas, de más de 25 mil hombres, se retirasen a Mesina. Así terminó el Reino de los Dos Sicilias (Nápoles y Sicilia), ligado a la corona de Aragón desde el siglo XIII.

Esto es solo un esbozo de la inspiración que significó Güemes para Garibaldi, el gran hacedor de la unificación de Italia. Por supuesto que la historia continúa y los detalles son numerosos, los cuales esperamos poder ampliarlos en la charla que queda pendiente en la Sociedad Italiana de Salta. 

Un artífice de la unificación de Italia

Militar y político considerado junto al rey de Cerdeña Victor Manuel II, como uno de los principales artífice de la unificación de Italia.

Nació en Niza, por entonces Reino de Cerdeña, el 4 de julio de 1807 y falleció en Caprera, isla de Cerdeña, el 2 de junio de 1882.

Participó de la guerra franco-prusiana; de la Primera y de la Segunda Guerra de la Independencia Italiana; de la Expedición de los Mil (Sicilia), de la Guerra de los Farrapos, de la Guerra Grande, austro prusiana; de las batallas de Mentana, Aspromonte y Calatafimi. 

 
 

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