Dayana Sánchez fue invitada 2 semanas antes e hizo historia para el boxeo argentino 

El boxeo, deporte que más triunfos y medallas le dio al país en los Juegos Olímpicos, sumó una nueva página en su historia en Tokio 2020. Pese a que no fue el debut esperado, el 30 de julio de 2021 quedará grabado en la memoria de Dayana Sánchez, quien se convirtió en la primera representante femenina nacional en cumplir el sueño de ser olímpica.

La cordobesa, doble medallista panamericana, cayó ante la turca Esra Yildiz en los octavos de final por un claro 5-0 en la categoría de 57 a 60 kilos, y quedó eliminada en su primera pelea.
Los jueces del combate decretaron la victoria de la turca de manera unánime (5-0) con tarjetas de 30-27, 30-27, 29-28, 29-28 y 30-27. Tras esta caída, la cordobesa, hermana de Leonela –también representante argentina en boxeo- quedó con un récord de 14 triunfos y 19 traspiés.

Pese a la derrota, Sánchez, que representa a la Argentina desde hace más de once años, se retiró con una gran sonrisa y mostró su satisfacción por el hecho histórico que protagonizó. Había sido ser invitada por los organizadores dos semanas antes del inicio de la cita olímpica.

Sánchez logró medallas plateadas en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y de Lima 2019. Entró al mundo del boxeo de la mano de su padre, Víctor Hugo, exwelter junior. “Seguía papá a todos lados. Él daba clases en un gimnasio y yo me aburría. Hasta que un día vi a uno ensangrentado en el piso y le pregunté a papá: ‘¿Se puede pegar así?’. Y ahí me dije: ‘Me encanta”, contó Dayana en 2015, en Toronto, a LA NACION.

Pero el padre no quería que fuera boxeadora y durante unos cuatro meses ella corría y se entrenaba en el gimnasio. Hasta que un día quebró la voluntad paterna: “Me puso el cabezal y le pegué por todos lados”, relata Sánchez, pícara. Al otro día, el padre le preparó un desayuno con huevos.

Le tomó 20 años a Dayana habitar una vivienda digna. Junto a su madre, Rosa, y sus hermanas (Leonela y Tania) deambuló por villas y barrios humildes. Vivieron en propiedades usurpadas, con chapas, sin camas, sin agua, sin luz, hasta que finalmente las cuatro se mudaron al barrio Juan Pablo II, en la ciudad de Córdoba. Su sueño siempre fue llegar a un Juego Olímpico.

Con la despedida de la cordobesa, el boxeo argentino quedó sin representación en Tokio 2020. Antes habían sido eliminados los cuatro hombres clasificados: el salteño Ramón Quiroga (52 kilos), el santafesino Mirco Cuello (57), el entrerriano Brian Arregui (69) y el bonaerense Francisco Verón (75).

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