La cocción que duró un año

Nada iba a ser igual. Desde la llegada del holandés Ronald Koeman a la dirección del primer equipo en agosto de 2020 y tras los fracasos del Barcelona en la Liga Española y en Champions, Messi se comenzó a sentirse más afuera que adentro del proyecto.
El DT desmembró al equipo y con ellos a su mejor amigo, el uruguayo Luis Suárez. Se sumó una renuncia frustrada de Lío y los litigios y amenazas que pusieron al mundo del club catalán en una volcán activo a punto de causar un verdadero desastre institucional.
Y pasó un año y se tejieron miles de entramados para una salida anunciada que no causara un terremoto devastador.
Así, la casa necesitaba incorporar a otro amigo de Messi, como es el Kun Agüero, quien dejó el Manchester City tras ser el máximo goleador extranjero del club en la Premier League y fue el máximo anotador de tripletes de la liga inglesa.
Con esos pergaminos la reacción popular no fue ni será tan dura contra la dirigencia. Tampoco para un Messi, que ya estaría comenzando a pensar en su retiro. Ahora, el problema será de LaLiga, que podría perder millones... o no. 

 

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