El 11 de mayo de cada año se conmemora el Día del Himno Nacional Argentino, al recordarse la fecha en que la Asamblea del año XIII sancionó como "Himno" a la marcha patriótica que lleva música de Blas Parera y letra de Vicente López y Planes; himno que fue interpretado por primera vez en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson. Sin lugar a duda, uno de los símbolos patrios más importantes que tenemos los argentinos.

En la última conmemoración de este día tan importante, circularon por las redes dos videos. Uno, el realizado por el ministerio de Turismo y Deportes del Gobierno de Salta. Hermoso. Bellísimo. Una joya conceptual. Imágenes de una provincia que abre sus brazos e invita a una comunión de culturas a través de los sonidos emanados de instrumentos musicales característicos de su comunidad. Comienza una guitarra a la cual pronto se suman e intercalan un erque, una caja, una quena, un quenacho, un piano, un charango, un bombo legero, cerrando un violín, bandoneón y chelo. Sonidos primigenios y puros; todos ellos acompañados por bellísimos paisajes y la infaltable silueta del monumento a don Martín Miguel de Gemes. Una producción impecable. Cuidada. Búsquenlo en la red. Es emocionan te.

Ese mismo día, en el acto conmemorativo oficial de la Cancillería, dos muchachos con barbas, vestidos largos, tacos, bijouterie y maquillaje; entonaron las estrofas del Himno Nacional. Cabe aclarar que no se trata de dos travestis cantando el himno; sino que son dos hombres disfrazados de mujer y haciéndolo en un tono que hasta casi parece burlesco. ¿Qué buscan significar? ¿Inclusión? ¿Igualdad de géneros? ¿No es eso, acaso, ese acto bizarro la prueba más evidente e irrefutable de la distorsión del todo? ¿Del más absoluto y grotesco "vale todo"?

Esa performance hubiera resultado adecuada y esperable dentro del ámbito del Centro ParaKultural de finales de la década del 80. Es del todo impropia para un acto oficial conmemorativo del Día del Himno Nacional Argentino en un ámbito tan expuesto en el plano internacional como la Cancillería de la Nación.

En el anteúltimo capítulo de "Don Quijote de la Mancha" cuando Don Quijote y Sancho logran divisar su aldea desde una colina, Sancho, hincándose de rodillas dice: "Abre los ojos, deseada patria, y mira que vuelve a ti Sancho Panza, si no muy rico, muy bien azotado. Abre los brazos y recibe también a tu hijo Don Quijote, que, si viene vencido de los brazos ajenos, viene vencedor de sí mismo, que, según él me ha dicho, es el mayor vencimiento que desearse puede".

Soy porteño. De esos que se avergenzan de decirlo. El video de Salta me evoca a una Patria. Una Patria que me incluye y que abre sus brazos para recibirme. Una Patria que me invita a querer ser salteño. Las imágenes del acto en la Cancillería me hacen pensar en la Patria de otros. No la mía. Me hace pensar en una Patria que me produce vergenza; que me lastima y que me expulsa. Me hace sentir vergenza de ser argentino.

Patria, ¿qué Patria? ¿Cuál? ¿La de quién? No la mía.

 

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