inicia sesión o regístrate.
La alfombra roja de los Grammy 2026 volvió a convertirse en una pasarela global donde la moda, la provocación y el concepto artístico caminaron al mismo ritmo que la música. Entre apuestas futuristas, siluetas extremas y juegos con la desnudez, algunos looks lograron destacarse por su impacto visual y por la conversación que generaron dentro y fuera del evento.
Uno de los primeros en captar la atención fue el productor francés Gesaffelstein, quien apareció con una máscara metálica que cubría por completo su rostro. Fiel a su estética oscura y futurista, el músico reforzó su identidad visual con una presencia casi robótica, alineada con el imaginario industrial que lo caracteriza. Su look, minimalista pero inquietante, se convirtió rápidamente en uno de los más comentados de la noche.
Otro de los momentos más virales lo protagonizó Heidi Klum. La modelo y empresaria apostó por un outfit rígido, plástico y provocador, que remitía a la carcasa de un maniquí. El diseño, confeccionado íntegramente con materiales plásticos y líneas anatómicas marcadas, generó impacto inmediato en redes sociales.
Más allá del efecto visual, llamó la atención la dificultad que tuvo Klum para desplazarse por la alfombra roja, obligada a avanzar con pasos muy cortos debido a la estructura del vestido. Completó el look con tacos altos del mismo tono y el cabello suelto, con ondas naturales, contrastando lo orgánico con lo artificial del atuendo.
La cuota de audacia artística llegó de la mano de Chappell Roan, quien desató un verdadero frenesí mediático con una propuesta que combinó sensualidad, arte y provocación extrema. La cantante, asociada a una estética gótico-romántica, eligió un vestido de gasa terracota translúcida que envolvía su figura y dejaba el busto sutilmente expuesto mediante un drapeado tipo cowl.
El tono de la tela, muy cercano al de su piel, reforzó la idea de una “desnudez controlada”, transformando el vestido en una pieza conceptual que jugó con los límites entre cuerpo, moda y performance.