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Tres senadores nacionales de Convicción Federal que estaban en crisis dentro del interbloque Populares (PJ) confirmaron ayer su salida de ese espacio y armarán una bancada propia, en principio, manteniendo el sello.
La jujeña Carolina Moisés, que tiene terminal política en el mandatario de Salta, Gustavo Sáenz, será la presidenta del bloque, y junto a ella estarán el catamarqueño Guillermo Andrada, que responde al gobernador Raúl Jalil, y la tucumana Sandra Mendoza alineada con Osvaldo Jaldo.
El puntano Fernando Salino y el riojano Fernando Rejal se mantendrán dentro de la órbita del interbloque Populares y perderán el sello de Convicción Federal, pasando a denominarse "Justicia Social Federal", según trascendió ayer.
En tanto, hay gestiones abiertas para sumar dentro de Convicción Federal a la salteña Flavia Royón, también vinculada a Sáenz, y a la tucumana Beatriz Avila, alineada con Jaldo.
Con esta salida, el peronismo quedó con 25 integrantes, el nivel de representación más bajo en la Cámara alta desde la recuperación de la democracia.
El punto de quiebre del interbloque fue la negativa del kirchnerismo a integrar las comisiones de trabajo, en rechazo a la cantidad de lugares asignados por los libertarios. Los tres senadores no compartieron esa idea.
"La oposición y las minorías deben estar representadas en las cámaras legislativas a través de los dictámenes, las propuestas, los proyectos y la participación en el debate de forma institucional. Por eso, Convicción Federal toma esta decisión en el marco de la sesión preparatoria que se desarrollará mañana (por hoy), en la cual se definirán las autoridades del Senado, la conformación de las comisiones y las autoridades de las mismas", indicaron.
El PJ que preside Cristina Kirchner habló de la "caza de traidores" y les dijo a los 3 senadores que "eligieron estar del lado equivocado".
"Este espacio parlamentario va a ocupar los lugares que le corresponden en las comisiones para sostener la representatividad que el kirchnerismo hoy le niega a la oposición", manifestó.
Según advirtieron, "ignorar a las provincias es negar la base fundacional de nuestro movimiento nacional justicialista; no ocupar los lugares en las comisiones es dejar el campo orégano (como decía Perón) para que galopen los gorilas".
El comunicado fue una reprimenda a los legisladores peronistas que apoyaron la reforma laboral ya sea con quórum o el voto de apoyo.
"Eso es una mala praxis parlamentaria, que políticamente deja al peronismo sin acción. Se ha demostrado en el debate de la reforma laboral que este error político ha dejado a los trabajadores y a la CGT sin un dictamen y al bloque peronista sin una propuesta superadora ante la sociedad", siguió.
"No somos libertarios, no nos vamos con Milei y somos críticos de su plan económico. La conducción del Partido Justicialista nacional se dedicó a promover divisiones internas de manera irreversible, a sancionar y expulsar compañeros medidos en sus conductas sin objetividad, y son responsables también de los fracasos electorales", concluyeron.