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Ricardo Darín estrenará este jueves su película “Séptimo”, coprotagonizada por la actriz española Belén Rueda y la participación de Luis Ziembrowski, Osvaldo Santoro y Jorge D'Elía, entre otros actores locales. Cuenta la historia de Sebastián, un hombre recién separado y padre de dos hijos que desaparecen misteriosamente de las escaleras del edificio en donde viven. Días pasados, Darín conversó con tres medios, entre lo que estuvo El Tribuno, sobre detalles del film y las coincidencias con el caso Angeles.
¿Cómo trabajaste con las tensiones de la película, con lo que no se dice?
Eso no lo trabajé yo, lo trabajó el director: él venía y me decía: eso sí, eso no. Por supuesto, traté de seguir el mapa de tensiones o de las distintas cargas. Porque la historia transcurre en un solo día y obviamente este tipo tiene un objetivo que es su reunión en Tribunales por el tema de juicio y lo que sucede es absolutamente imprevisto. Claro, lo que nos plateamos que tener un arco de tensión que va in crescendo a lo largo de la historia, que transcurre en un solo día, y tratar de tener las subidas y bajadas necesarias como para que no fuera una cosa que terminara con un ACV, digamos. De eso se trata y creo que eso está apoyado en el guión. La estructura del guión hace que este tipo, producto de su desesperación, empiece a sospechar de personas que lo rodean absolutamente impensadas. Lo que más nos preocupara era que no se convirtieran en todas sospechas fallidas y que terminaran bajándole la guardia. Esto lo reguló el director que tenía muy claro cuál era el mapa. Y eso es muy importante, porque cuando filmás sin orden cronológico es muy fácil perderse o sobrecargar.
Tratan un tema complejo, con el que cualquier padre puede identificarse.
Sí, supongo que uno entra en una espiral de desesperación que puede despuntar para cualquier lado. De hecho, hay gente que ha atravesado situaciones así y terminó haciendo locuras o cosas injustas, que es un poco lo que promete permanentemente el cuento porque llega un momento en el que él sospecha absolutamente de todos. Creo que hay uno o dos personajes que se salvan, después sospecha de todos. Y es producto de esa desesperación.
En tu película anterior, “Tesis sobre un homicidio”, también encarnabas a un abogado. En esta aparecen diálogos que tienen que ver con la honestidad ¿Cómo abordaron la cuestión de la justicia?
El tema aparece en forma más irónica. Tangencialmente toca algunas cuestiones de justicia e injusticia, pero con un poco más de ironía. En aquella otra había una especie de disertación catedrática tratando de encontrar cuáles eran los resortes y los mecanismos. Pero en ésta, precisamente, el chiste está en que el súper objetivo de este señor ese día es encarar una situación bastante tensa porque según la información que nos llega, hay un juicio de unos tipos poderosos y su bufete se está encargando de esa defensa y de golpe algo fuera de lo previsto hace que toda su atención, de a poco digamos, la primera media hora de la película, necesariamente se tiene que dirigir hacia otro lado. Y aquello que era tan importante pasa a estar en un lugar inimaginable. En este caso, sin podría ser de otra forma. Este personaje podría tener otra profesión, estar sumergido en una situación igualmente tensa y tener que abandonarla porque hay algo que está muy por encima de todo, que es la vida de sus hijos. Es imposible no atravesar ese lugar común de que te plantees lo que te plantees, no hay nada que esté por encima de la vida de tus hijos. Quizás sea uno de los pocos valores insustituibles, de lectura tan rápida y tan universal que no hay nada que esté por encima de eso.
El personaje podría dedicarse a otra cosa.
Creo que daría igual la profesión, salvo que en este caso, tratándose de alguien metido adentro de un bufete de especialistas en descubrir o atravesar situaciones non santas, se supone que está un poco más habilitado a esa especie de sucesión de sospechas permanentes
¿En qué te diferenciás de Sebastián?
No sé si hay una diferencia. Obviamente, si uno escarba, busca e investiga, tiene que haber diferencias. En realidad, da la sensación, a simple vista de que los personajes son ciudadanos comunes, no tienen demasiadas cuitas. Sebastián es medio picaflor, en eso si diferencia absolutamente de mí. Quiero decir, no tienen nada en especial. Precisamente, uno de los resortes de esta historia es que es un matrimonio aparentemente estándar con sus problemas y una separación. Luego vamos entendiendo, descubriendo qué es lo que hay detrás de todo esto. En principio, no tienen nada en especial. Y eso hace que se parezcan tanto a tantos otros personajes cotidianos que me cuesta mucho encontrar diferencias. A pesar de que, ahora que lo decís, pienso que yo podría reaccionar de una forma bastante similar a la de él, pero no lo había pensado. Pensaba que estaba actuando, que estaba haciendo una creación y ahora me doy cuenta de que no, que soy un fraude (risas)
La película tiene similitudes con el caso de Ángeles Rawson.
Pensé en eso cuando surgió todo esto que nos tuvo y nos tiene a todos en vilo desde hace tanto tiempo. Menos mal que lo aclarás porque si no parecería que hicimos la película quince minutos después del caso. Tiene algunos puntos en común. Cuando empecé a pensar en la película: la nena, el portero, la cotidianeidad. La frase “Yo los vi nacer”, eso en la sala va a ser un impacto extra. Las sospechas sobre todos los personajes que componen nuestra paleta tienen mucho rebote en la actualidad. Es increíble.
¿Cómo ves desde hoy todo lo que viviste a comienzo de año con la Presidenta?
Viéndolo desde hoy, a la distancia, es sólo una anécdota. Es decir, a la luz de todo lo que ocurre, todo lo que se dice y todo lo que se habla; y cómo se ha seguido fogoneando este “enfrentamiento” (hace el gesto de entrecomillar con las manos) por llamarlo de alguna manera, entre distintas posiciones, es solo una anécdota. Porque todo lo que ha ocurrido y lo que va a seguir ocurriendo de acá hasta las elecciones, habla de que nadie piensa parar, nadie piensa reflexionar ni abogar por un acercamiento. Parece que nadie está interesado en eso. Mi incidente es sólo una anécdota.