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31 de Agosto,  Salta, Centro, Argentina
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Salta tiene la oportunidad de liderar el turismo gastronómico en el norte

Horacio Cornejo llamó a construir un destino con eje en el vino y la educación durante su disertación en el ciclo "Hablemos de lo que viene".
Domingo, 31 de agosto de 2025 00:00
Horacio Cornejo director de la Escuela Universitaria de Turismo de la Ucasal.
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El ciclo Hablemos de lo que viene, organizado por El Tribuno desde 2020, volvió a reunir voces de distintos ámbitos para debatir los desafíos estratégicos de la región. En esta edición, titulada Vino & Turismo – Del territorio al algoritmo, el foco estuvo puesto en la transformación del turismo y el rol del vino como articulador de cultura, economía y hospitalidad.

En ese marco, el académico Horacio Cornejo, director de la Escuela Universitaria de Turismo de la Universidad Católica de Salta (Ucasal), presentó una reflexión que atravesó tres ejes: educación superior, territorio y gastronomía. Su planteo propuso pensar a la universidad no solo como un centro de enseñanza, sino como un actor estratégico capaz de transformar a Salta en un destino neogastronómico de referencia internacional.

Comunidad de conocimiento

Desde el inicio de su exposición, Cornejo rompió con la formalidad habitual: pidió al público que se pusiera de pie y respirara, un gesto que buscó generar una actitud de apertura antes de abordar su mensaje. Luego explicó que hablaría de tres nociones centrales —universidad, turismo neogastronómico y destino neogastronómico—, interconectadas en un mismo horizonte de desarrollo.

"La universidad es una comunidad que busca y transmite la verdad como conocimiento, pero en beneficio de la sociedad. Enseña, investiga y genera proyectos de atención. Cuenten con la universidad, y en particular con la Universidad Católica, para acompañar todo lo que podamos aportar", afirmó.

Recordó que la universidad debe sostener su compromiso con la comunidad más allá de las dificultades coyunturales. "Ya sea por el clima, la macroeconomía o la política, siempre habrá desafíos. Lo que no cambia es la función social de la universidad: trabajar con el conocimiento al servicio de todos", sostuvo.

Diversidad productiva

El académico dedicó buena parte de su intervención a destacar la extraordinaria diversidad productiva de Salta, producto de su particular geografía.

"En un ancho de 500 kilómetros pasamos de los 4.000 a los 200 metros sobre el nivel del mar. Esa diversidad de valles permite producir prácticamente cualquier vegetal y criar muchísimos animales", señaló.

Esa condición convierte a la provincia en un laboratorio natural para la agroalimentación, aunque aclaró que la producción suele ser reducida en volumen. Lejos de verlo como una desventaja, lo presentó como una oportunidad para ofrecer experiencias únicas y exclusivas a los turistas.

"Producimos muy diverso, pero muy poquito. Eso abre la oportunidad de que los visitantes del mundo vengan no solo a nuestras bodegas, sino también a probar los alimentos de la Puna o el café del Candado", remarcó.

Además, ubicó al vino y a la gastronomía como parte de un mestizaje cultural que amplía los márgenes creativos. Invitó a rescatar las narrativas históricas que atraviesan al vino salteño: "Tenemos un patrimonio inmaterial que casi no se conoce. Deberíamos recuperar esas historias, como las aventuras de Juan Carlos Dávalos en Molinos, y relacionarlas con la tradición vitivinícola".

Turismo existencial

En otro tramo de la charla, Cornejo marcó una diferencia conceptual entre turismo vivencial y turismo existencial. Mientras el primero se limita a generar experiencias puntuales y a veces superficiales, el segundo logra que los visitantes desarrollen un lazo profundo y duradero con el territorio.

"Salta, como pocos lugares en el mundo, puede jugar en ese campo. Hay quienes vienen, se sienten ligados a este territorio y deciden quedarse a vivir. Otros no pueden, pero se llevan una botella de vino que les permite seguir conectados. Un vino no es Salta, pero lleva a Salta consigo", expresó.

Con esa idea, Horacio Cornejo, director de la Escuela Universitaria de Turismo de la Ucasal, planteó que el vino se transforma en símbolo de pertenencia, una manera de que el turista mantenga viva su relación con la provincia más allá del viaje.

Tendencias y datos

El académico también puso sobre la mesa la necesidad de diferenciar entre modas pasajeras y tendencias de fondo. "Hay modas efímeras ligadas al vértigo, pero lo que nos debe interesar son las que buscan calidad y autenticidad. El vino tiene mucho para ofrecer en ese camino", señaló durante su exposición el jueves pasado en el Centro de Convenciones de Limache.

Cornejo insistió en que el sector debe avanzar en la producción de información estadística confiable. Hoy, explicó, existe la percepción de que el turismo y el vino sostienen gran parte de la economía provincial, pero no hay datos firmes que lo prueben. "Necesitamos indicadores de empleo, de impacto cultural y de sostenibilidad ambiental. No alcanza con contar turistas: debemos demostrar con precisión lo que aportamos", advirtió.

En ese mismo sentido, subrayó que la competitividad internacional exige formación y apertura. Puso como ejemplo el caso del Malbec:

"Cuando un turista francés escucha Malbec, piensa en su Malbec, que no tiene nada que ver con el nuestro. Para convencerlo hay que poder comparar. Es el momento de salir a conocer Borgoña, Burdeos, Napa Valley, Sudáfrica o Australia", recomendó.

El aporte de la universidad

Cornejo organizó en cuatro ejes la contribución que la UCASAL puede realizar en este proceso:

  • Formación avanzada: consolidar la educación universitaria como espacio de transmisión crítica y propuesta superadora.
  • Internacionalización: potenciar convenios y experiencias que permitan a estudiantes y profesionales capacitarse en turismo y vitivinicultura en otros países.
  • Investigación aplicada: desarrollar proyectos que generen beneficios sociales concretos y que no se queden en la teoría.
  • Transferencia y vinculación: construir espacios de encuentro entre universidad, Estado, empresas y comunidad, impulsando innovación con una mirada humanista.

La persona en el centro

El cierre de la exposición estuvo atravesado por una visión humanista. Para Cornejo, el vino y el turismo deben pensarse con la persona en el centro y con un objetivo de felicidad.

"El vino tiene que ver con eso: con ser felices. No lo vendemos para emborracharse, sino para que sea una experiencia valiosa, para que aporte sentido", aseguró.

En ese marco, advirtió que la provincia debe cuidar su patrimonio cultural y productivo con responsabilidad. "Tenemos un tesoro, un rubí líquido. No sea que lo estemos ofreciendo en una copa turbia. Hagámoslo bien", expresó.

La convocatoria final fue clara: universidad, Estado, empresas y comunidad deben moverse juntos para que Salta aproveche la oportunidad histórica de consolidarse como un destino neogastronómico de relevancia internacional.

 

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