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El 15 de junio de 1995, Norberto Benavides e Isis Grifasi tuvieron a su tercer y último hijo: Luciano. Seis años y medio menor que Kevin, a quien siguió sus pasos desde que aprendió a gatear (y de Agostina, la única mujer), el más pequeño del núcleo familiar fanático de las motos nació con las dos ruedas en su cabeza y no en sentido figurado: desde bebé dormía con motos en su cabeza y durante los primeros años de su niñez rompía las macetas de su mamá para hacer pistas de juguete de motocross o enduro. Tres décadas después, en Yanbu, una localidad portuaria a orillas del mar Rojo de Arabia Saudita, logró uno de sus máximos sueños: ganar un Rally Dakar épico y con este premio, el más chico de los Benavides llenó su álbum porque también tiene el Campeonato del Mundo de Rally Raid, logrado en 2023.
Esta vez le arrebató el beduino a Ricky Brabec. Parecía imposible porque el estadounidense le llevaba 3 minutos y 20 segundos, tenía las bonificaciones para jugar a su favor y solo 105 kilómetros de especial. Honda se preparaba para el festejo después de tantas estrategias planteadas, pero el menor de los Benavides los pasó por encima y KTM se quedó con la cima como pasó entre 2001 y 2019 sin interrupciones o los títulos de Kevin en 2023 y Daniel Sanders en 2025 (en el medio, Kevin ganó con Honda y Ricky Brabec hizo lo propio dos veces, en 2020 y 2024).
"No soy bueno"
Sin embargo no todas fueron satisfacciones para el más chico de los hermanos Benavides. Mientras Kevin comenzaba a lograr títulos, Luciano se frustraba y pensaba que no era bueno.
Atrás habían quedado las dos motos cross XR de juguete apoyadas en su almohada y las bolsas de tierra, con la complicidad de Kevin y Agostina, que compraba para devolverle a su mamá por los jardines que destrozaba. Estuvo a punto de bajarse de las motos, en 2008, hace 18 años y ninguno de estos títulos hubiese existido si tomaba la decisión de alejarse del deporte que siempre lo apasionó.
"A los 13 quise dejar, pensaba que no tenia suerte. Lo veía a Kevin que ganaba y me entró esa duda de decir: no soy bueno. Estuve muy cerca de tomar la decisión, pero algo me hizo pensar en continuar". No era falta de suerte, era falta de entrenamiento y constancia. Ahí es cuando su hermano pasó a ser el mejor ejemplo que pudo tener.
A los pocos años llegaron los logros: en 2011 Luciano fue ganador en la categoría junior B y al año siguiente, en 2012, junior A del Nacional de enduro. En 2013, con 18 años, fue subcampeón de la máxima categoría y Kevin fue el campeón, podios que repitieron en 2014.
Una separación que duró poco
El camino de los hermanos se dividió en 2015: Kevin pasó al rally y Luciano obtuvo su primer título en el Nacional de Enduro con tres victorias seguidas en las últimas fechas. En 2016 repitió. Con 20 años, Luciano volvió a ser campeón nacional de enduro, subcampeón en Estados Unidos y se perfeccionó en motocross.
En 2017 fue contratado por KTM para mudarse al rally y disputar el Dakar 2018 (abandonó en la etapa 10 por una grave lesión). En 2019 fue campeón Mundial Junior y entre 2022 y 2024 fue cedido al segundo equipo de la marca austríaca, Husqvarna, con la que ganó el Mundial de Rally Raid en la categoría élite en Marruecos. Ese año compitió mano a mano con Toby Price, un histórico de KTM, a quien también le sacó el título en la última etapa de la quinta fecha y llegó a los 100 puntos.
En 2025 logró su mejor resultado en la general del Dakar con un cuarto puesto, pero no se fue contento. "Sentí que pude haber logrado el podio", dijo a El Tribuno meses más tarde y este sábado 17, el 77 de KTM logró lo que casi nadie pudo: ganar un Dakar y colgar su título junto al del Mundial.
La última victoria fue en el Dakar, ¿y la primera? En La Merced
Entre finales de los 90 y principios del 2000, Luciano Benavides sintió por primera vez el peso de un trofeo y subirse a lo más alto del podio. No fue en Arabia Saudita tras un Dakar o en Marruecos post Mundial, fue a 30 kilómetros de su casa: en La Merced.
"La primera vez que corrí fue a los cinco años en La Merced, Salta. Tenía una Yamaha 50 y botas de goma. Era muy chiquito y me caí, así que me pasaron todos y en vez de largarme a llorar o frustrarme, me paré y salí con mucha más actitud que antes. Cuando comencé tuve esa fuerza de salir, me levanté enfurecido con más actitud y me acuerdo de esa carrera porque tengo una foto con el trofeo. Finalmente la gané"
¿Y ahora?
"Si gano el Dakar capaz no alargue tanto mi carrera", dijo Luciano Benavides a El Tribuno antes de largar la presente edición. Como en 2015, piloto de KTM se alejó de Kevin porque el mayor pasó a las cuatro ruedas, y ahora habrá que esperar si cumple lo que le prometió a su familia y se va a los autos o si es que sigue escribiendo su historia arriba de las motos, como lo soñó cuando las dos motos cross XR de juguete descansaban en su almohada.