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El "Club Amigo de la Montaña" y el misterio develado en el Aconcagua

En enero de 1976, dos salteños que ascendían el Aconcagua encontraron el cuerpo de una mujer fallecida en 1973.
Domingo, 01 de febrero de 2026 01:00
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Cuando el 22 de enero de 1976 los andinistas del "Club Amigos de la Montaña" ascendían el Aconcagua, encontraron el cuerpo de una montañista norteamericana que había fallecido en 1973. El hallazgo ocurrió cuando los salteños Julio Cesar Cristofani y José Alberto Pintado hacían un alto en las primeras estribaciones del Glaciar de los Polacos, a 6.100 metros de altura. "Mientras Pintado montaba el campamento –contaron a El Tribuno- Cristofani fue en busca de un ángulo apropiado para tomar varias fotografías. En eso estaba cuando le llamó la atención un túmulo de piedra ubicado a unos 15 metros del precipicio. Se acercó y cuando apartó las primeras rocas se dio cuenta que se trataba del cadáver de la infortunada andinista que justamente por esos días era noticia para la prensa nacional y extranjera. Es que un mes antes, el alpinista inglés Mickey Coffey, que en vano había intentado alcanzar la cima del Fitz Roy en Santa Cruz, había hecho explosivas declaraciones referidas a esta deportista. Según el británico "el cadáver de la mujer no aparecería nunca más pues habría sido sepultado en una profunda grieta del glaciar (de los Polacos) por dos policías de Estados Unidos que habían operado en la zona entre febrero y diciembre del año pasado (1974)". Como es de imaginar, de inmediato estas declaraciones fueron difundidas por todos los medios de prensa de aquí y del extranjero. Y como era de esperar, prontamente la policía de Santa Cruz tomó cartas en el asunto a los fines de requerir el testimonio fehaciente del inglés. Lamentablemente la diligencia no prosperó pues más rápido que ligero, Coffey puso pies en polvorosa y si te he visto no me acuerdo.

Y así fue que en medio de aquel confuso panorama plagado de innumerables versiones sobre la suerte corrida por los restos de la norteamericana, sorpresivamente irrumpieron los salteños anunciando que habían encontrado los restos de la expedicionaria fallecida en 1973.

Lo primero que hicieron Cristofani y Pintado fue poner en conocimiento del hallazgo a los miembros del Club de Exploradores de Pennsylvania de Estados Unidos, que justamente y de casualidad, se encontraban operando por esos días en la misma zona.

Cumplida la formalidad, nuestros comprovincianos continuaron su marcha ascendente que los llevó a conquistar la cima del Aconcagua (6.980 m) el 26 de enero de 1976, es decir cuatro días después de encontrar el cuerpo de la norteamericana. A partir de allí, el itinerario en descenso fue Plaza de Mulas, Puente del Inca, Plaza de Vacas y Mendoza donde fueron requeridos por la Policía para que bridaran detalles del hallazgo. Un hecho que vino a dar por tierra no solo con la versión del británico Mickey Coffey sino también con el informe policial que había dicho que el cuerpo de la andinista estaba cubierto por un bloque de hielo de tres metros de espesor.

La historia del caso

Para comprender mejor lo ocurrido en el Aconcagua hace 50 años, vamos a contar brevemente la historia de este caso que aun sigue suscitando dudas y controversias. Todo comenzó el 20 de enero de 1973, cuando partió de Buenos Aires rumbo al Aconcagua una expedición norteamericana integrada por el abogado Carnie Defone (52), los médicos Jimmy Petroske y William Eubank, el estudiante de geología John Cooper, la maestra Janet Johnson, el ganadero Arnold Mc Millen, el ingeniero de la NASA John Cooper, el policía William Zeller y el guía Miguel Angel Alfonso.

Al cabo de varios días de ascenso, las dificultades del camino redujeron a cuatro el número de los expedicionarios que continuaron rumbo a la cima del Aconcagua: la maestra Johnson, Cooper, Zeller y Mc Millen. Al día siguiente el policía Zeller regresó al campamento base y contó que Cooper de la NASA y la maestra habían fallecido congelados, aunque sin aportar mayores datos que pudieran servir para reconstruir lo que verdaderamente había ocurrido en las alturas.

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El 1 de diciembre de 1973, es decir once meses después, una patrulla policial logró rescatar el cuerpo de Cooper que mostraba en el abdomen una herida profunda que parecía haber sido causada por un arma blanca. Además, tenía boca y ojos abiertos y un gesto de terror que según los expertos, era inusual. Esto dio motivos para que el hecho comenzara a intrigar, ya que la posibilidad de un accidente parecía lejana. Posteriormente, el 13 de febrero de 1975 un grupo de andinistas de Buenos Aires encontró el cadáver de Janette Johnson aunque dijo que no se lo pudo bajar a causa de las tormentas que en ese momento azotaban el Aconcagua. Agregaron que el cuerpo de la maestra norteamericana tenía varias heridas en todo el cuerpo, una de las cuales podía ser de bala; que la soga de seguridad estaba enredada en los pies y que no vestía la ropa adecuada para soportar el frio de esa altura. Finalmente contaron que antes de abandonar el lugar taparon su cuerpo con piedras, luego de ubicarlo en un sitio donde los vientos impedirían la acumulación de nieve. Esta información hizo que en noviembre de 1975, una patrulla policial ordenada por la Justicia fuese por el cuerpo de Janette. Se cumplió la orden pero a su regreso la policía informó que el traslado había sido imposible dado que estaba cubierto por una capa de hielo de unos tres metros de espesor.

Finalmente, en enero de 1976, días antes que los salteños encontraran en forma casual los restos de la maestra norteamericana, el inglés Mickey Coffey como ya adelantamos, declaró a la prensa que su cuerpo había sido arrojado al abismo por dos policías estadounidenses que en 1974 habían estado en el lugar. Y para concluir esta historia donde dos miembros del Club Amigos de la Montaña de Salta cumplieron una destacada labor para que el caso se esclarezca, agregamos que la Policía de Mendoza anunció a fines de enero de 1976, la partida de una nueva expedición para el 20 de febrero de ese año, "ahora –dice- con la certeza de que el cadáver se encuentra allí por el testimonio de los andinistas salteños Julio Cesar Cristofani y José Pintado".

El rescate de Janet Johnson en el glaciar

Según registros de la Policía de Mendoza, hacia fines de febrero de 1976 una patrulla integrada por efectivos policiales y civiles logró rescatar el cuerpo de Janet Johnson, en un operativo que demandó varios días de trabajo en condiciones extremas. El hallazgo fue informado públicamente por la prensa el 2 de marzo de ese año.

De acuerdo con las fuentes oficiales, la patrulla tardó algo más de una semana en cumplir con la misión, debido a las dificultades propias del terreno y al clima adverso. Una vez localizado el sitio, las tareas de exhumación del cuerpo —que se encontraba sepultado bajo un túmulo de hielo, barro y piedras— se extendieron durante más de dos horas.

Quienes conocieron a Janet la describieron como una mujer de gran contextura física, con una altura cercana a los dos metros y un peso aproximado de 100 kilogramos, lo que también representó un desafío adicional durante el operativo de rescate. Janet Mae Johnson, ciudadana estadounidense nacida en 1936 y fallecida en 1973, descansa en el denominado Cementerio del Andinista.

 

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