inicia sesión o regístrate.
La promesa era tentadora: trabajo inmediato en un reconocido local gastronómico de la zona de Paseo Güemes, en el centro de la ciudad de Salta. Pero detrás del aviso había una maniobra bien organizada para captar a personas en busca de empleo y hacerles transferir dinero bajo engaño. El empresario Guillermo Márquez Zavalía denunció la situación y expuso con detalle cómo operaban los estafadores, que incluso utilizaron la imagen real de su negocio para generar credibilidad y engañar a las víctimas.
"Esta gente publicó una foto con el frente del Paseo Güemes, del restaurante, y puso un cartel que decía buscamos cocinero, parrillero, mozo, bachero, todo el plantel", relató en diálogo con Radio Salta. La publicación, difundida en Facebook, llevaba a los interesados a un número de WhatsApp donde comenzaba el contacto directo con los supuestos reclutadores.
El mecanismo estaba cuidadosamente armado para no generar sospechas. "Cuando nosotros tocamos la publicidad nos mandaba a un WhatsApp. Un señor respondía, decía 'ya te llamo', y empezaba a charlar, preguntando capacidades, generando confianza", explicó Zavalía. Esa primera conversación duraba varios minutos y simulaba una entrevista laboral, en la que el interlocutor analizaba el perfil del postulante.
El punto clave de la estafa aparecía cuando introducían un requisito habitual en el rubro gastronómico. "Les preguntaban si tenían certificado de manipulación de alimentos. Si la persona decía que no, le decían: 'el trabajo puede ser tuyo, estás listo para empezar, pero necesitamos el certificado'", detalló. Ese era el momento en el que la víctima quedaba prácticamente convencida de que había conseguido el empleo.
Supuesta gestión exprés
A partir de ahí, el engaño avanzaba a una segunda instancia. "Te voy a pasar el contacto de una persona de la Municipalidad y en menos de una hora te hacen el certificado", les aseguraban. Esa supuesta gestión exprés tenía un costo elevado: "Les cobraban 50 mil pesos, incluso hasta 60 mil, y se lo mandaban en PDF", señaló.
Con la expectativa de comenzar a trabajar de inmediato, muchas personas transferían el dinero sin dudar. "La gente pobre, sobre que está buscando trabajo con las necesidades que hay, encima le sacaban 50 mil pesos y venía al restaurante entusiasmada", contó el empresario. El desenlace era siempre el mismo: al llegar al lugar, descubrían que todo había sido un engaño.
Los casos detectados
Hasta el momento, lograron detectar al menos tres o cuatro casos concretos, aunque el número podría ser mayor. "Seguramente hay más gente que por ahí que no dice nada o le da vergüenza reconocer que fue estafada", advirtió. Además, remarcó el nivel de detalle de la maniobra: "El WhatsApp tenía hasta el logo del frente de nuestro local como foto", lo que reforzaba la apariencia de legitimidad.
Zavalía alertó que esta modalidad representa un salto en las estafas tradicionales. "Antes se recomendaba no dar códigos o verificar por teléfono. Ahora te llaman, hablan con vos, te generan confianza y te pasan con otra persona. Ya la precaución de la gente quedó desprotegida", sostuvo.
La denuncia formal
Por eso, insistió en extremar cuidados: "Lo recomendable hoy no es solo hablar, sino acercarse y verificar que la propuesta es real, y no transferir nunca dinero a alguien que no conocen por teléfono". En paralelo, confirmó que ya se avanzó con la denuncia formal: "Está hecha con capturas de pantalla, números de teléfono y cuentas. La fiscalía de ciberdelito está trabajando".
Finalmente, dejó una reflexión sobre el trasfondo social de este tipo de delitos: "Lo triste es que juegan con la necesidad de la gente que está buscando trabajo. Un bachero capaz no tiene para pagar y le pide a un familiar pensando que al otro día empieza a trabajar… y se encuentra con que lo estafaron. Es bastante ruin esta manipulación".