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Después de jornadas marcadas por la incertidumbre y el abandono, la delegación salteña de natación que había quedado varada en Chile ya se encuentra cerca de la frontera, en el paso de Jama, a la espera del último tramo para regresar a casa.
El grupo, compuesto por 65 personas entre nadadores y padres de la Sociedad Española de Salta, logró salir de Iquique gracias a una combinación de ayuda solidaria y aportes propios. “Estamos saliendo en trafics chilenas”, habían confirmado desde la delegación al iniciar el regreso.
Para poder concretar ese traslado, cada integrante tuvo que aportar 36 dólares, monto que permitió cubrir el viaje en vehículos desde Iquique hasta Jama, en un esfuerzo económico adicional que se sumó a los gastos ya realizados durante el viaje.
El contingente también recibió un apoyo clave por parte del Club Deportivo Morro, organizador del torneo, que donó 1.200.000 pesos argentinos. El presidente y la tesorera de la institución entregaron personalmente el dinero al profesor a cargo del grupo.
Actualmente, los chicos ya están en el paso fronterizo de Jama, donde aguardan el arribo de un micro del lado argentino para poder cruzar y completar el regreso hacia Salta. La expectativa crece entre las familias tras días de extrema preocupación.
El caso había generado una fuerte repercusión luego de que se conociera que la empresa jujeña “Del Norte Soy”, contratada para el viaje, dejó de responder tras las fallas mecánicas del colectivo en plena cordillera, abandonando a la delegación.
El episodio puso en riesgo a los menores, que quedaron varados a más de 3.700 metros de altura, con temperaturas bajo cero y sin asistencia inmediata, en lo que pudo haber terminado en una tragedia.
La situación se agravó cuando la empresa dejó de responder y no envió una solución, pese a haber cobrado cerca de 7 millones de pesos por el servicio. Esto obligó a los padres a organizar por su cuenta el traslado y la asistencia de los menores.
Durante horas, los chicos permanecieron expuestos a condiciones extremas, sin comida ni abrigo suficiente. Luego lograron llegar a Iquique, donde fueron alojados por el Club Deportivo Morro mientras buscaban una solución para regresar.
Finalmente, tras gestiones, ayuda solidaria y la repercusión pública del caso, el grupo logró organizar el retorno. Ahora, los chicos ya están en viaje hacia Salta, cerrando una odisea que comenzó como un sueño deportivo y terminó en una situación límite.