Raúl Penna, mecánico de profesión, relató a El Tribuno que durante su larga ausencia de la ciudad de Metán por razones laborales, personas inescrupulosas vendieron falsificando su firma un total de 78 lotes, de un emprendimiento inmobiliario que él había realizado durante los años "89 y "90, ubicado entre las calles Alem y Belgrano de San José de Metán, hoy barrio Las Delicias,

”Hoy por hoy soy el propietario de casi un centenar de cédulas parcelarias pero en esos dominios existe el mismo número de familias con sus casas ya construidas, quienes han poblado los lotes que yo jamás vendí, y obtuvieron de la Justicia salteña la orden de escriturar incluso sin boleto de compraventa.

“Desgraciadamente mis quejas cayeron en saco roto aunque he probado la titularidad de los dominios, las mensuras pagadas en su momento, los impuestos que fijaba la ley en esos entonces al día y hasta los estudios de factibilidad de servicios como correspondía por ordenanza municipal. Yo he vendido 51 lotes de 131 que había mensurado con todo el rigor de la ley, he hice la donación de ochavas y una hectárea para espacios verdes. Ya en Córdoba me enteré de que el loteo estaba prácticamente poblado y me vine y abrí inmediatamente una instancia judicial.

Sin embargo, no me dieron razón en virtud no sé de qué.

Un tal Jorge Issa había vendido en total 78 lotes sin ningún papel que avalara su propiedad e incluso había falsificado mi firma en el total de los boletos de compraventa.

Pero eso no es todo, de la investigación surgió, además, que el entonces reverendo José Vicente Tejerina, en representación de la parroquia Nuestra Señora del Milagro vendió lotes de mi propiedad y eso figura en foja 149, con fecha del 8 de marzo de 1996.

En este festival de compraventa de los bienes de un ausente, que desde Córdoba seguía pagando impuestos, no hay ni detenidos ni culpables, pero sí familias que se han asentado en lo que debía ser una plaza y no solo tomaron un terreno, sino dos, con acceso a dos calles.

A mi reclamo de justicia me contestaron con una autorización a todos los okupas para que inicien un sumario de escrituración, sin ninguna prueba que indique que pagaron al propietario aunque más no sea un valor simbólico por el terreno.

Hoy considero que se trató de una expropiación consentida entre un estafador y la Justicia, que me dejaron sin bienes y con deudas impositivas porcentuales de casi 4.000.000 de pesos. Lo peor es que regresé de Córdoba y para poner mi taller en Metán tuve que alquilar una propiedad, explicar a la AFIP una y otra vez que ya no soy un gran contribuyente porque de los 78 lotes remanentes del emprendimiento inicial solo me queda la cédula parcelaria a mi nombre. La Justicia determinó que el dominio es de quienes los ocuparon y el dinero que esas personas supuestamente pagaron quedaron en manos de un abogado del medio que hizo posible este despojo que me ha dejado en la calle”, se quejó.

La historia del origen del barrio

“Mire -dijo Penna con acento cordobés-, cuando llegué de Córdoba, el barrio ya tenía nombre: Las Delicias. Cuando comencé con mi queja en la Justicia empezaron a lloverme las amenazas de todo tipo”, se quejó. Y contó que “los seis abogados que tuvo la causa hoy son jueces, en distintas instancias”.

“Los vecinos, a quienes yo les vendí en australes los lotes son los únicos que se solidarizaron conmigo. El resto me ve como a un enemigo. Para hacer el loteo yo le adquirí dos hectáreas al ahora diputado provincial Horacio Thomas y otras tantas hectáreas a Juan José González. Les pagué los honorarios correspondientes al agrimensor Hugo Camargo, quien realizó la mensura total del loteo, que finalmente me enteré tampoco fue respetada, porque calles y espacios verdes también han sido ocupados”, precisó.

Molesto, reflexionó que “a esta instancia, con mis hijos ya grandes y como van las cosas, es de esperar una centuria para que algún papel se mueva a mi favor. Hasta ese entonces el barrio Las Delicias cambiará de propietario una y otra vez. Me pregunto hoy por hoy cuál es la garantía de la propiedad privada en estos lares. Existe el derecho a la propiedad privada o es que de pronto la necesidad de unos cuantos y la avivada de otros te despoja de todo derecho y ni siquiera te citan para arrancarte los bienes. Es realmente lamentable”, se quejó.

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