En vivo: Pérez utilizó dos cuchillos para matar a Jéssica González

Hoy desde las 8, en el Salón de Grandes Juicios “Gobernador Miguel Ragone” del Poder Judicial de esta ciudad, se llevarán a cabo los alegatos de las partes, última jornada del juicio contra Raúl Antonio Pérez (41) acusado de matar en septiembre del año pasado a Jéssica González (39). En la penúltima jornada de ayer, donde se llevaron a cabo las últimas declaraciones testimoniales, declararon Pedro Pérez, hermano del imputado; Nicolás Gómez, psicólogo; efectivos policiales y la licenciada en Bioquímica del CIF Alejandra Guinudinik, a cargo del análisis de los perfiles genéticos hallados en la escena del crimen y las armas blancas. Pedro Pérez trabaja en la Unidad Carcelaria 1 (Villa Las Rosas) en la división judicial, a la hora de ser consultado por el resultado de la causa apuntó: “Que se haga justicia por mi hermano y en general”. A la pregunta del defensor de Raúl Pérez, el doctor Juan Domingo Erazo, el testigo apuntó que su hermano no es un tipo violento y fue muy duro el momento de la separación con su expareja, “ella se fue con otro hombre”, aportó.

 

 


En medio de su alocución, el declarante incurrió en algunas contradicciones, ya que después de señalar que Pérez no es un sujeto violento, afirmó: “Tuvo que irse -de la casa de su expareja- antes de hacer algún daño”. Remarcó el sufrimiento que su hermano padeció tras separarse, dijo que a raíz de ese hecho “él empezó a ir a la Iglesia Evangélica, cambió de religión -se supone porque era católico-”, afirmó.
El testigo volvió a incurrir en una confusión cuando la jueza Norma Vera, vocal del Tribunal, le preguntó acerca del momento en que Raúl Pérez llevó a la casa de sus padres a Jéssica González. El declarante dijo que fue en junio de este año, sin embargo la víctima fue asesinada en septiembre de 2018. “Eso es imposible”, exclamó disgustado el presidente del Tribunal, Roberto Lezcano, “usted sabe que está bajo juramente y puede salir detenido de este lugar”, agregó.

 Habitación 24

Sangre por todos lados, en el interior del auto VW Gol color negro o gris oscuro, y sobre todo adentro de la habitación 24 del Motel Mimo’s, donde Raúl Pérez habría terminado de asesinar a Jéssica González entre la noche del jueves 20 y la madrugada del 21 de septiembre del año pasado. Un escenario de horror donde a pesar de todo los familiares y amigos de la víctima decidieron no salir de la Sala IV del Tribunal de Juicio, donde se desarrolló ayer la penúltima audiencia.
Lo ventilado por la bioquímica del CIF confirmó que Pérez ultimó a la joven cristiana con dos armas blancas, una que tenía en su auto de unos 7 centímetros de largo la hoja y 1 centímetro de ancho, y otro cuchillo nuevo con una hoja de unos 15 cm de largo y mango de madera, marca Tramontina. Para la profesional en Criminalística hubo dos momentos históricos en el hecho, cuando la apuñala en la parte de arriba de la espalda y en la axila izquierda, y en el interior de la habitación 24 “donde se observa el otro grupo de heridas utilizadas para matar, en la zona del pecho”.    
Todo el tiempo que la bioquímica expuso su informe mostrando las crudas imágenes del motel de la zona sur, Raúl Pérez se mantuvo con la cabeza abajo sin mirar, mientras el hermano de la víctima y otros familiares sin consuelo trasladaban la mirada entre la pantalla y el acusado como buscando una explicación. Al parecer, Pérez ultimó a Jéssica en el interior de la habitación 24.    
 

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