Ocuparon ilegalmente decenas de hectáreas y la Justicia no responde

En tiempos en que la propiedad privada resulta apenas un concepto subyugado por los discursos políticos y los estilos de gobierno, el derecho sobre los bienes de las personas pendula peligrosamente sobre un precipicio de caos y anarquía. Mientras tanto, y como siempre suele ocurrir, los oscuros intereses que promueven estos escenarios se sientan, desde lejos y en sus cómodos lugares, a mirar cómo "arde el fuego".

Esto es lo que pasa por estas horas en Colonia Santa Rosa, al norte de la provincia, donde un grupo de personas ocupó en forma ilegal varias hectáreas pertenecientes a la familia Manero, fundadores del pueblo y quienes donaron los terrenos para la ubicación de los primeros pobladores, allá por el año 1935.

Se trata de un remanente de 100 hectáreas de la finca perteneciente a Robustiano Manero, ubicadas en el acceso a Colonia Santa Rosa, sobre la ruta 14 que conduce al pueblo desde la ruta nacional 34.

 

Pero la ocupación no solo se focaliza en ese lugar, también tomaron otros terrenos en el sector urbano, sobre la avenida que paradójicamente lleva el nombre de Robustiano Manero. Allí la ocupación de terrenos comenzó hace tres días. Una tibia intervención de la comuna, comandada por el intendente Mario Guerra, ofreció a los usurpadores otros terrenos disponibles en el asentamiento Las Palmeras. Pero el ofrecimiento fue rechazado automáticamente por los okupas. Horas después comenzó a formarse el otro asentamiento más numeroso, sobre la mano derecha, en el acceso al pueblo.

Esta dinámica, junto a la pasmosa inacción de las autoridades policiales y judiciales, hace sospechar de una maniobra direccionada desde algún sector de poder, algo que frecuentemente se repite en la zona.

Es que con todo esto se evidencia que no se trata de ocupaciones espontáneas, sino que responden a una acción sistemática: se asentaron primeramente en una terreno en el pueblo, rechazaron un ofrecimiento como alternativa y luego aparecieron más personas que directamente se instalaron en terrenos privados, mucho más amplios, que hasta hace tiempo estaban destinados a la producción.

Las personas, unas 80 en total, ingresaron desde la banquina sobre la ruta 14, en perfecto conocimiento de que se trata de terrenos privados y que la irrupción constituye un flagrante delito. Pero esto no los detuvo y por el contrario se sintieron fomentados por la inacción judicial, lo cual resulta ser un peligroso antecedente para la paz social.

Antecedentes

En los últimos años hubo una serie de usurpaciones que se dieron sistemáticamente en Colonia Santa Rosa. Ocurrieron en 2012 con una toma de 120 hectáreas que estaban destinadas para la construcción de una terminal de ómnibus.

En el año 2015, a raíz de esta ocupación que se concretó "sin mayores inconvenientes", las denuncias recayeron en una supuesta "representante social" a quien se la acusaba de vender los terrenos que iban siendo ocupados. Cada terreno se vendía por 15 mil pesos, de manera que la necesidad de la gente pobre terminó transformándose en un negocio inmobiliario para quienes promovieron el asentamiento.

Lo increíble es que esas denuncias aún permanecen cajoneadas, mientras esta persona reapareció nuevamente en el escenario de las actuales usurpaciones.

Otra denuncia

La denuncia sobre la venta de terrenos ocupados pesa sobre una mujer identificada como Yamila Veleizán, quien habría tenido participación en usurpaciones anteriores. La ocupación de las tierras comenzó hace 3 días en un predio del pueblo. “La señora Mirna Noguera, de Tierra y Hábitat del municipio, les dijo que existen lotes en el asentamiento Las Palmeras, pero las familias los rechazaron. Aducen que preferían quedarse en el lugar”, aseguró el periodista Sandro Leguizamón.
 

 

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