Las fiestas clandestinas con drogas y menores se hacen en fincas alejadas

Pareciera que la tendencia de las fiestas en lugares alejados de los controles va en aumento en el Valle de Lerma, y las pruebas para esta afirmación están a la vista.

Con la presencia de menores, alcohol y drogas, los concurrentes llegan en vehículos particulares o en el transporte privado que es gestionado y dispuesto por los mismos organizadores de los eventos.

El retorno de las llamadas trafic con jóvenes que llegan de la ciudad de Salta vuelve a ser recurrente en las rutas de la zona.

Rosario de Lerma, Cerrillos, Campo Quijano y Coronel Moldes son los puntos indicados, donde se publicitan a través de redes sociales las denominadas "clande", es decir fiestas clandestinas, con la presencia en su mayoría de jóvenes y menores de edad.

Llama la atención cómo evaden los controles permanentes de las patrullas de Seguridad Vial instaladas los fines de semana en los accesos de estas localidades.

Las zonas elegidas

Así se señalan zonas exclusivas como Cámara, en la región rural entre Rosario de Lerma y Campo Quijano. La ruta provincial 23 a la altura de Las Blancas y San Martín, en Rosario de Lerma. La recta de Cánepa en Cerrillos, y la ruta 33 entre El Carril y Chicoana.

El dique Cabra Corral, en Moldes, tiene distintos puntos en donde se realizan fiestas no "autorizadas".

Por ejemplo, los reclamos de vecinos en Rosario de Lerma a la altura del paraje El Carmen y San Martín son conocidos.

El Tribuno consultó a la Policía local sobre estas denuncias de fiestas electrónicas en un local muy conocido en medio del campo y a la vera de la ruta 23. "Esas fiestas fueron autorizadas, se hace el control que corresponde, si llegan menores de edad en vehículos contratados no tenemos conocimiento. Las autorizaciones se dan en la jefatura central y las habilitaciones de locales es por cuenta de la comuna", especificó una fuente policial rosarina.

Los controles son exhaustivos por parte de la Policía en las rutas. A pesar de ello, tanto para ingresar o salir de estas fiestas es sumamente fácil.  Nadie los controla. Como si alguien supiera que a determinados horarios no se les debe obstaculizar el paso. 
 
 

En Campo Quijano este fin de semana, un altercado entre menores en el interior de la fiesta organizada en finca Cámara llamó la atención. Desde la comuna de Quijano advirtieron que no hubo ningún tipo de habilitación expedida a algún vecino de esa zona rural.

Sucede que no es la primera vez que este tipo de reuniones se lleva a cabo en una finca para evitar los controles de la Policía y de los municipios.

De noche por el río

"Las trafic pasan con chicos en la noche por el río para llegar a la fiesta en una finca que tiene una casona bien adentro del campo. Las luces y el ruido de la música se perciben desde lejos", cuenta una vecina del paraje Cámara que conoce de estas reuniones clandestinas.

El control sobre la ruta nacional 51, a la altura de río Blanco, es evadido. ¿Cómo? Nadie sabe. Lo cierto es que el revuelo por la gresca entre un menor y otros jóvenes rugbiers dio qué hablar. Eran de apellidos conocidos y que frecuentan este tipo de eventos en la zona, aunque provenían de Salta capital.

Hacia El Carril y Coronel Moldes la situación de a poco se pone incontrolable. Los organizadores en numerosos casos son gente de Salta capital que alquila casas por el fin de semana para realizar este tipo de bailes clandestinos. La ruta 33 hacia Chicoana es la preferida para quienes deambulan por la ruta nacional 68. La juntada se organiza y promueve por internet.

Ciertas horas  liberadas

Los controles son exhaustivos por parte de la Policía en las rutas. A pesar de ello, tanto para ingresar o salir de estas fiestas es sumamente fácil. 
Nadie los controla. Como si alguien supiera que a determinados horarios no se les debe obstaculizar el paso. 

 

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