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El albo ganó sufriendo y quedó a tres escalones

Gimnasia eliminó a Villa Mitre de Bahía Blanca en el Gigante y se metió a cuartos de final. Fue 2 a 1, con goles de Perillo, la figura, y González Bordón. El millonario tuvo que sufrir en el sprint final para conseguir la angustiante clasificación y quedar a tres pasos del segundo ascenso a la Primera Nacional.
Lunes, 08 de noviembre de 2021 00:00

Si no se sufre, no vale. Ese parece ser el estigma eterno de Gimnasia y Tiro, el de la actual temporada del torneo Federal A, aún en el armado de una campaña futbolística que rozó lo impecable, quedando a las puertas del primer premio mayor, y el que lo acompañó a lo largo de la historia centenaria de un club que muy bien conoce de sufrimiento y de definiciones angustiantes.

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Si no se sufre, no vale. Ese parece ser el estigma eterno de Gimnasia y Tiro, el de la actual temporada del torneo Federal A, aún en el armado de una campaña futbolística que rozó lo impecable, quedando a las puertas del primer premio mayor, y el que lo acompañó a lo largo de la historia centenaria de un club que muy bien conoce de sufrimiento y de definiciones angustiantes.

Pero, en definitiva, el albo hizo los deberes en la gestación del "camino más largo" por el ascenso a la categoría superior del ascenso argentino y se impuso por 2 a 1 a Villa Mitre de Bahía Blanca, ante cerca de 6 mil fanáticos en el Gigante del Norte, que deliraron en el final con el grito al unísono de "... el domingo cueste lo que cueste".

Una volea de Juan Manuel Perillo, a los 11' del primer tiempo, y un cabezazo de Alfredo González Bordón, a los 14' del complemento, le bastaron al albo para asegurar su pasaje a cuartos en un encuentro en el que arrancó bien plantado, asumiendo el protagonismo y con el volumen y la practicidad que lo caracterizaron en la primera ronda, pero que terminó padeciendo en los últimos 30 minutos a medida que el rival acechaba en consonancia con su obligación, y cuando las piernas comenzaron a ceder por el desgaste y el cansancio. Angustia que se agudizó cuando a los 28' el lungo Facundo Laumann encontró el descuento de cabeza, y que se extendió hasta el pitazo del árbitro tucumano Nelson Bejas, pese a que promediando la última media hora no fueron sobrados los méritos de la visita para ponerse en partido, más allá del quedo del local, que terminó cediéndole la pelota.

Perillo, con su tanto madrugador con el que mostró su voracidad intacta, con su sacrificio para bajar a colaborar, pivotear y "enfriar" el partido cuando asomaba complicado, además de fabricar con su viveza y guapeada la jugada que terminó en el tiro libre que encontró la cabeza de Bordón, se erigió en la figura de un albo, que a pesar de sus lagunas fue ostensiblemente superior a un rival al que no se le cayeron demasiadas ideas, pero que con algunos centros se las ingenió para complicar y dejar el partido abierto hasta el final.

 

 

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