“Un corralito sería la sentencia de muerte de este gobierno”

Aunque el rumor encienda el miedo, las posibilidades de un corralito, es decir, de que el Banco Central ordene a los bancos no entregar a la gente sus depósitos en dólares, es nula. Así de tajante lo dice Alvaro Pérez. El fantasma del 2001 asusta, pero la última disposición del Central para que los bancos no atesoren dólares propios no incluye a los billetes verdes de los clientes particulares, insiste. Sobre la economía, avizora una primera parte del 2022 que se transitará con inflación y tensiones, pero será más relajado hacia los últimos meses.

En EEUU se habla de una posible suba de la tasa de interés. ¿Cómo impactaría en la Argentina?
El presidente de la Reserva Federal (FED), Jerome Powell, declaró que el riesgo de que la inflación siga aumentando no es casual ni temporaria, sino una cuestión estructural de la economía. Y por ello irán aumentando la tasa de referencia. Eso impacta al mundo en general porque genera sensación de riesgo y no nos favorece a un país como Argentina que debiera volver al mercado voluntario de créditos después de que cierre (un acuerdo) con el Fondo Monetario Internacional. Argentina debe volver al mercado de crédito para poder financiar el déficit fiscal o los pagos de 2023 o 2024. No nos favorece que el mundo se ponga tenso, inflacionario...

Y que se ponga más caro el crédito internacional...
Sí, porque ese es un mundo menos propenso a invertir en países emergentes o en países como nosotros que no somos ni emergentes.

¿Lo que dijo la FED obliga a apurar el acuerdo con el FMI?
No influye de manera directa, pero Argentina debe resolver el tema con el FMI porque para ser precisos, Argentina pagó 1.800 millones de dólares en agosto y septiembre y ahora tiene que pagar otros 1.800 millones, que si hubiera tenido el acuerdo cerrado, no hubiera pagado. Claro que cerrar un acuerdo tiene un costo político porque el Fondo te va a hacer pedidos que pueden ser “piantavotos” o pueden estar fuera del discurso del Gobierno. Entonces “los muchachos” dijeron, o “la muchacha” dijo: “No cierren con el Fondo, no vamos a acordar, no ahora”. Y eso nos va a costar 3.600 millones más 2.500 millones de reservas que se utilizaron para frenar el dólar MEP y el dólar contado con liqui, o el subsidiado bursátil ¡Una locura! Los del Banco Central se hacen goles solos.

¿Algo similar a lo que pasó con la disposición para que los bancos vendan sus dólares y que desató el temor a un corralito?
Unos chicos hicieron una mala interpretación de la comunicación A7405 y eso se hizo viral. Entonces el Banco Central los salió a cruzar con una comunicación escueta, imprecisa, muy flojo. Porque ¿qué es eso? Imaginate, el ahorrista pone 100 dólares en un banco comercial. El banco tiene la obligación -imaginemos- de 50 dólares de esos 100 dejarlos en el Central, los otros 50 dólares los puede prestar con la limitación de que solo le puede prestar aquellos que vendan al exterior, a los exportadores.

Los que generan dólares...
Exacto. Entonces, el Banco Central les dijo a los bancos comerciales: “no tengan más dólares, tengan lo justo y necesario, lo neutro, para asumir los compromisos de la gente”. Es un tema técnico. No tiene nada que ver con los depósitos de los particulares o los privados. Así que hay que quitarle tensión a estos comunicados.

Insisto, ¿no va a haber un corralito?
No, no va a haber un corralito. No hay en esta regulación nada que afecte al ahorrista. Nada.

¿Y si persiste la falta de dólares?
Poner un corralito sería la sentencia de muerte de este gobierno. Ponés un corralito y te vas en helicóptero. Hoy corralito y helicóptero son sinónimos. Entonces, yo no creo que eso pase. Ahora Argentina tiene una falta de dólares estructural y un problema enorme de deuda en pesos porque las Leliq crecen, crecen y crecen. 

¿Entonces?
El Gobierno va a buscar más cepos. Pondrá cepos al turismo, ahora no podés comprar en cuotas sin interés, después no vas a poder comprar en cuotas, y así irán poniendo creativamente cepos hasta que llegue el acuerdo con el Fondo y hasta que llegue la cosecha gruesa. ¿Hasta cuándo dura esto? Y... este es un gobierno “tiempista”. Ahora, el corralito es una restricción y un cepo es una minirrestricción que afecta a un sector. La pregunta es ¿cuántos cepos necesitamos para considerarlo un corralito? ¿10, 20 cepos, 100 cepos son un corralito? 

Cuando decís “gobierno tiempista”, ¿de cuánto tiempo hablás para la llegada de dólares?
Hasta abril, marzo, mayo. Pasa que si acuerdan con el FMI, por ejemplo, no pagan los 1.800 millones ahora y no pagan en marzo. Ahí le sobran unos dólares. Si pueden seguir conteniendo las importaciones van a conseguir unos dólares más. El problema de esta restricción es que genera muchos focos infecciosos a lo largo de la economía y del país. Entonces, ¿qué tiene que esperar? La cosecha, el acuerdo con el Fondo, volver al sistema de crédito y tener un presupuesto creíble. Es una tarea que hay que hacer, que la hace el mundo, solo que nosotros, por muchos motivos, no las queremos hacer.

¿Por una cuestión política o económica?
Es político. Acordate que Cristina dijo claramente que la económica está subordinada a la política. Ella cree en eso. Y en el corto plazo es así. Pero en el largo plazo la economía te va a pegar un sopapo tarde o temprano. ¿Qué es tarde? 2023 o 2024. ¿Qué es temprano? Marzo, enero. Yo no creo que Argentina vaya a explotar por los aires en enero, febrero, marzo. Pero sí vamos en un sendero de degradación de instituciones, de valores, de ahorristas. Esto no es gratis. 

¿Cómo ves el 2022?
Yo lo separaría en dos momentos. La primera parte del año muy complicado en términos de divisas, con eso vas a tener restricciones de importaciones, y una inflación acelerándose porque los números de inflación del turismo y la vuelta a clase van a ser importantes. La segunda parte quizás si la cosecha es buena y acompaña, tengamos una economía con un poco más de dólares. Pero lo importante de todo esto es que no se ve un cambio de rumbo, un cambio de expectativas. Entonces el actor económico va a preferir seguir esperando y seguir esperando es un país que no crece, no invierte, no se desarrolla; es un país en stand by. Así, nada grande, ni importante va a pasar el año que viene.
 

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