María José Fernández Rozas (20) lleva la pasión por el automovilismo desde muy chica, no recuerda desde cuándo exactamente, pero sin dudas es parte de su vida, primero como legado familiar y ahora como protagonista de un mundo que va cambiando, donde el genero femenino va ganando espacios que eran difíciles de generar. Después de muchos años hoy volverá a correr una mujer en el Zonal del NOA, las representará desde su lado conciente de que este es el primer paso de muchos que puede llegar a dar en el mundo motor. 
María correrá hoy en el autódromo Martín Miguel de Güemes la 2ª fecha de la categoría Standard, la de mayor concurrencia con 28 autos, el suyo será el que llevará el 111 en los laterales. Conducirá un Fiat 128 preparado por Carlos Cabana y tendrá nada menos que a su papá y su hermano (Pachi Fernández Rozas) en la asistencia técnica, los señalados por ella como los responsables de vivir esta pasión por el automovilismo desde muy corta edad. 
María comenzará a escribir su propia historia en el Zonal del NOA, que se unirá a la de otras corredoras que pasaron por el mismo desafío. Desde las primas Fabbroni, las pioneras, pasando por la modelo Delfina Frers, única mujer en ganar una carrera en el TC del NOA en 2003, hasta María Baralides Torrea, la última en animarse correr de igual a igual con los hombres en la ya desaparecida categoría TP 850 entre 2004 y 2005. 


“Siempre me gustó mucho el automovilismo, tuve una influencia muy grande de mi hermano y mi papá. Cuando era chica los acompañaba al autódromo, me gustaba ir, ver las carreras y ahora tengo la posibilidad yo de estar dentro del auto”, le contó María a El Tribuno. “No me acuerdo la edad que tenía cuando comencé a ir al autódromo, pero seguramente desde muy chica”, agregó la joven piloto. 
Como todas las decisiones importantes de la vida, María tuvo que enfrentar sus dudas para llegar a este desafiante presente. “Tuve muchas dudas porque había probado pocas veces. Dudé bastante, pero me decidí, es una experiencia superlinda y quiero probarme en una carrera”, señaló y luego agregó: “Me sentía insegura. Después me dije ‘¿por qué no?’”. La respuesta fue inmediata, se animó y tras cuatro jornadas de pruebas hoy estará dando sus primeros giros en la competencia oficial del Auto Club Salta (ACS). 
“Hoy me siento muy bien. Así puedo darle lugar a que otras mujeres que no se animan o que dicen ‘yo en esto no entro’, capaz porque piensan que esto es solo de hombres y no es así. Que se animen si quieren correr”, dice María, que cuenta con el apoyo “ciento por ciento” de su familia y del ACS. “Me abrieron las puertas en todo”, señala sobre la asistencia que recibió de la entidad. 


Si bien el automovilismo se trata de velocidad la salteña no quiere trasladar ese ritmo a la toma de decisiones a futuro. Prefiere ser cautelosa, evaluando cada situación para después apretar el acelerador. “Por ahora voy paso a paso, probandome. Todavía no tengo ningún objetivo planteado”, aclara antes de su debut. 
Con respecto a la carrera de hoy mantiene la misma postura. “No voy a hacerme la picante por así decirlo, yo me voy a probar, no me importan los otros, tampoco es que voy a andar en primera toda la carrera. Que sea lo que tenga que ser. Terminar sería mi meta”, expresó María José. 
Su mundo es el automovilismo; a los once aprendió a manejar, desde el año pasado tiene carnet para conducir y ahora se sube al mundo deportivo, a correr por los puntos como lo hacía su hermano. 
“Para mí es muy lindo sentir el auto, entrar a la pista y vivir toda esa adrenalina de la velocidad, me encanta”, así describe sus sensaciones al subirse a su auto de carrera. 
 Por ahora María será la única mujer en la pista, pero su deseo es que haya más como ella. “Que no lo duden ni un segundo porque es hermoso. Ni siquiera tuve mi primera y ya es una experiencia increíble”. 
 

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