En medio del dolor, hay lugar para la alegría cuando un paciente sale de terapia

Adrián Rúa, de 49 años, es especialista intensivista y coordinador de la terapia intensiva COVID del Hospital Público Materno Infantil (HPMI). Entre las 100 mil personas que fallecieron hasta ahora por la pandemia de COVID-19 en Argentina, están varios de sus colegas y compañeros de trabajo.
“Es un dolor grande para las familias y los trabajadores. En general, esta es una enfermedad compleja por el aislamiento del paciente, porque pasa los últimos días sin sus seres queridos y los sepelios son a cajón cerrado”, explicó.
Cuando un paciente ingresa a asistencia respiratoria mecánica, queda sedado y anestesiado. “No siente dolor, nada y se te viene a la mente el tema de la familia que nos manifiesta la necesidad de poder verlo. El protocolo es estricto. Muchos pacientes no pudieron salir del cuadro, pero otros sí”, manifestó.
También compartió que, en este contexto crítico, queda espacio para la alegría cuando los pacientes logran superar el virus y van consiguiendo sacarlos de las unidades de terapia Intensiva. Describió como una sensación “maravillosa” la de verlos volver a la vida.
En el HPMI atendieron a mujeres que se convirtieron en madres en medio de la enfermedad, por lo cual afrontaron el parto por cesárea y tuvieron que ser conectadas a respiradores artificiales.
“Los bebés estuvieron bien y nosotros luchamos para que las mamás salgan adelante. Hoy tenemos tres mamás internadas con sus bebés en buen estado. Gracias a Dios, luego de entre 20 días y un mes de asistencia mecánica, han salido. Ya ha pasado el peligro. Esta es la otra cara de la moneda que nos llena de alegría. El esfuerzo se ve reflejado”, señaló. 
En estos 16 meses de pandemia el aprendizaje fue grande. “Hemos aprendido muchísimo desde el punto de vista de terapia intensiva: a ventilar, a adaptar al respirador al paciente”, acotó.
El profesional aconsejó a la comunidad seguir con las medidas de prevención, tanto a quienes ya han sido vacunados como a quienes no. Contó que lamentablemente hubo pacientes que fallecieron pese a tener las dos dosis. “La preocupación es que no sabes a quién le va a tocar y cómo lo va a transitar, el desenlace... Ahora está afectando gente joven sana y hasta vacunada”
Contó que su esposa es médica pediatra, por lo que también está expuesta. Por ese motivo el matrimonio extrema al máximo los cuidados para evitar llevar el virus a casa, que es una realidad que han vivido muchos de sus colegas.
“Sé que cuesta cuidarse porque estamos desesperados por salir y librarnos de las restricciones, pero depende de cada uno. La gente debe vacunarse y no tener recelo. Todas las vacunas son buenas. Hay que hacerlo por el prójimo. Mejoremos en función del amor y la empatía”, pidió Adrián Rúa. 
Finalmente, agradeció al gerente del HPMI Federico Mangione y al Ministerio de Salud, ya que en los últimos días se habilitaron 44 camas más de terapia COVID en el hospital. 

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