¿Son lo mismo el bajón, la depresión y el duelo?

Mucha gente confunde estos tres términos. Necesitamos entender que un bajón anímico es normal y se trata de un estado momentáneo y situacional. Una mala noticia, una discusión con alguien o un problema económico pueden hacer descender nuestro ánimo durante horas o días; pero luego uno recupera su estabilidad. 

Cuando enfrentamos un bajón, deberíamos mirar hacia atrás para ver cuántos problemas hemos resuelto. ¿Por qué? Porque, si pudimos con todo eso hacia atrás, también podremos con esto hacia adelante. El bajón nos lleva a pensar: “¡Esto no va a terminar nunca!”, pero no es así. 

Frente a un bajón, lo ideal es recordar nuestro currículum de medallas ganadas.

La depresión es distinta del bajón, pues hay un descenso del estado de ánimo que afecta todas las áreas. Puede ocurrir que la persona deprimida no quiera comer o que coma mucho, que no quiera estar con gente, que le cueste empezar o terminar algo, que tenga mucha tristeza y baja estima. Es decir, una sensación de desesperanza frente al futuro. 

La depresión es una enfermedad. No es posible salir de la depresión diciéndonos a nosotros mismos: “Yo puedo lograrlo”. La persona precisa ser escuchada y acompañada. Pero, fundamentalmente, recibir el tratamiento profesional adecuado. 

El duelo es distinto del bajón y la depresión y tiene lugar cuando sufrimos alguna pérdida, como la partida de un ser querido o el quiebre de una relación afectiva. No es una enfermedad ni una patología, sino más bien un proceso o un camino. ¿Y cuánto tiempo dura? No tiene una duración específica. 

En el duelo, sentimos muchas emociones, algunas encontradas. ¿Por qué? Porque estamos elaborando, de a poco, que la persona ya no está más afuera. Sin embargo, él o ella estará siempre dentro de nosotros. Es por ello que, en este período, suele haber tristeza y también enojo. Extrañamos, nos duele, nos negamos a aceptar la nueva realidad.

Cualquiera sea la situación que estemos atravesando, siempre acostumbro aconsejarle a la gente: hacer un poco más de lo que le hace bien. ¿Qué cosas te hacen bien? ¿Caminar? ¿Cuánto tiempo caminás por día? ¿30 minutos? Empezá a caminar 35 minutos. Quizá te haga bien leer. Si leés 20 minutos por día, leé 25 minutos. Un poco más de lo que te hace bien.

Y, por otro lado, un poco menos de lo que nos hace mal. ¿Qué te hace mal? ¿Mirar o escuchar las noticias? Entonces, reducí el tiempo que hacés eso cada día. Este ejercicio, que puede parecer insignificante, nos ayuda, por lo general, a estabilizarnos y a sentirnos mejor. En especial, en épocas de crisis. El bajón es normal; el duelo es normal; la depresión es una enfermedad que requiere ayuda profesional. Pero todos contamos con una caja de recursos internos junto a la ayuda profesional recibida para enfrentarlos con éxito.

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