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3 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
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"Medio Oriente necesita paz, antes era impensado bombardear instalaciones nucleares"

Martes, 03 de marzo de 2026 01:19
Ezequiel Jiménez, politólogo - doctor en Derecho.
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En un escenario internacional atravesado por guerras, tensiones geopolíticas y cuestionamientos al orden jurídico global, el politólogo y doctor en Derecho Ezequiel Jiménez pasó por la redacción de El Tribuno para analizar la crisis de la justicia internacional. Repasó Venezuela, Gaza, Ucrania e Irán, y también opinó sobre el discurso presidencial en la apertura de sesiones.

Jiménez brindará mañana la charla académica "Arquitectura de la justicia internacional en tiempos de crisis: Venezuela, Gaza y Ucrania", en el marco de la presentación del libro Governing the International Criminal Court, a las 17 en el Auditorio Cr. Hugo Llimós (2° piso) de la Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de Salta.

En un contexto complejo por la situación de Venezuela, Gaza, Ucrania y ahora Irán, ¿qué es hoy la justicia internacional?

El derecho internacional existe desde la posguerra, desde la Carta de Naciones Unidas y los grandes tratados multilaterales que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial. La Argentina es miembro y fue pionera en muchos de esos instrumentos, que además tienen rango constitucional. Esas son las reglas del juego. El problema es que, desde principios de los 2000, especialmente después de la guerra de Irak, esas reglas se fueron diluyendo cada vez que un Estado dijo: "Sí, estas son las normas, pero yo voy a hacer otra cosa". Entonces invade, bombardea, captura jefes de Estado. Lo vimos en Kosovo, en Irak, en Ucrania, en Gaza, en Venezuela y ahora en Irán. No es que no haya reglas: lo que hay es violación de reglas por parte de Estados fuertes que creen que no las necesitan.

O sea, no hay anomia, sino incumplimiento.

Exactamente. Y hoy esas violaciones son más frecuentes y más agresivas. En la segunda presidencia de Donald Trump se ven con mayor intensidad. Antes era impensado bombardear instalaciones nucleares; hoy lo vemos en Ucrania y en Irán. Ahí aparece la justicia internacional, que intenta juzgar esas violaciones.

¿Está en jaque la diplomacia?

La diplomacia nace y evoluciona a partir de esas reglas. Es más fácil defender normas que justificar su incumplimiento. Pero hoy Estados Unidos, Rusia y en parte China han sido grandes violadores del derecho internacional, y sus diplomacias tienen que defender lo indefendible.

"Una dictadura no se resuelve violando el derecho internacional. Tampoco ha funcionado plenamente la vía diplomática, es cierto"

La Argentina tiene una tradición diplomática excelente y una cultura muy fuerte en derechos humanos. Pero hoy tenemos un presidente que no tiene problema en alinearse con países que cometen actos de agresión. Culturalmente, el argentino no quiere verse involucrado en conflictos que violan el derecho internacional, sobre todo después de experiencias como el atentado a la AMIA. La Argentina debería defender la arquitectura internacional, no alinearse ciegamente.

¿Cómo analizás Venezuela a dos meses de la detención de Maduro?

Hay consenso técnico en derechos humanos de que Venezuela es una dictadura. Pero una dictadura no se resuelve violando el derecho internacional. No se la combate con bombardeos o intervenciones ilegales. Tampoco ha funcionado plenamente la vía diplomática, es cierto. Pero intervenir militarmente o capturar líderes no mejora la situación. Ahí aparece la disyuntiva: hasta qué punto la justicia internacional ayuda a resolver procesos políticos. El proceso político puede requerir transición democrática, como ocurrió en España o en Argentina, sin necesidad de drones ni misiles.

¿Ves paralelismo con Irán?

Sí. Estados Unidos replica en Irán lógicas similares, ahora en alianza con Israel. Israel busca consolidar su poder regional sin amenazas, algo que tiene raíces históricas profundas. Pero Medio Oriente necesita paz, y la paz no se construye con bombardeos. Tampoco el Consejo de Seguridad funciona como debería. Por eso el libro plantea que los Estados medios —Argentina, Brasil, México, Colombia— deberían impulsar reformas y nuevas formas de diálogo. El Tratado de Roma que creó la Corte Penal Internacional fue impulsado por Estados medios, no por potencias.

"En esta presidencia de Trump se ven con mayor intensidad la violación al derecho internacional. No hay que alinearse ciegamente.

¿La justicia internacional está en crisis?

Por tres razones. Primero, falta liderazgo político que crea en ella. Trump, Orbán, Milei y otros consideran que no sirve. Segundo, se ha comunicado mal para qué sirve; fuera de países como Argentina, no se percibe su impacto concreto. Y tercero, hay incoherencia: hacemos mucho por Ucrania, poco por Siria o Sudán. Esa selectividad erosiona legitimidad.

¿La política está desplazando al derecho?

Es una de las tesis centrales. Pero hay algo clave: la gente vota. Trump o Milei expresan preferencias sociales. Milei dijo que se alinearía con Estados Unidos y así lo hace. Entonces la pregunta es cómo formar dirigentes capaces de gestionar política exterior en un mundo convulsionado. Hoy hay una generación que cree que la justicia internacional no sirve. Ha habido otras que sí. El desafío es evitar que el péndulo oscile entre extremos.

¿Es casual que Venezuela e Irán sean petroleros?

El componente energético existe. Estados Unidos necesitará más electricidad y capacidad energética. Pero en Irán hay además una dimensión geopolítica y cultural muy fuerte en la rivalidad histórica con Israel. Son potencias regionales enfrentadas desde hace décadas.

¿Es un fracaso lo de Putin? Ya van cuatro años de guerra en Ucrania.

Putin tiene pedido de captura de la Corte Penal Internacional y debe responder judicialmente. Pero Europa ha concentrado tantos recursos en Ucrania que ha descuidado otras crisis. Con Gaza tenemos un discurso, con Ucrania otro. Esa incoherencia debilita el sistema. La Argentina también cae en eso: es muy activa con Ucrania y mucho más silenciosa con Gaza.

Te llevo al plano local. ¿Qué te pareció el discurso presidencial en la apertura de sesiones?

En una palabra, vergüenza. Rendir cuentas es hablarle a la sociedad sobre la gestión, no confrontar con la oposición. No saludar a la vicepresidenta, convertir el acto institucional en espectáculo, preocupa.

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