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"A todas las presencias que nos molestan, que desaparezcan inmediatamente, que nos abandonen definitivamente, que se vayan a los infiernos, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima", las palabras pertenecen al sacerdote Víctor Yurquina al momento de una bendición en las afueras de la Municipalidad de Rosario de Lerma.
El episodio que durante la semana generó temor, versiones cruzadas y una fuerte repercusión social en la Municipalidad de Rosario de Lerma sumó un nuevo capítulo este jueves por la mañana, cuando el sacerdote Víctor Yurquina realizó una bendición en el edificio comunal y salió públicamente a aclarar el alcance real de su intervención.
El religioso fue convocado por autoridades municipales luego de que empleados descubrieran, el lunes al mediodía, una escena marcada como si fuera "magia negra", en uno de los accesos al edificio: pétalos de flores esparcidos, manchas con forma de manos hechas con labial rojo, un líquido similar a sangre y un mensaje escrito sobre papel. La presencia de una flor tipo cala y un fuerte olor nauseabundo reforzaron entre trabajadores y vecinos la sospecha de un ritual esotérico o práctica de "macumba".
Molestias por la difusión del caso
Ante el temor generado, se solicitó la presencia del sacerdote, quien accedió a realizar una oración en el lugar. "Aquí no se habla de exorcismo", aclaró Yurquina en diálogo con El Tribuno, visiblemente molesto por la difusión que tuvo el caso. Explicó que el exorcismo es un procedimiento excepcional dentro de la Iglesia Católica, reservado a situaciones específicas y ejecutadas únicamente por personas autorizadas por la arquidiócesis.
Según detalló, su presencia respondió únicamente a un pedido de contención espiritual. "Fue una bendición por algo que supuestamente habían arrojado como malo. Nada más. Publicarlo como exorcismo genera confusión y alimenta el morbo", sostuvo.
Las imágenes muestran que alrededor de las 15.15 del lunes pasado, una mujer llegó al lugar, merodeó la zona y en apenas tres minutos dejó los elementos hallados, actuando a cara descubierta y con total tranquilidad.
No contenía amenazas
El supuesto "mensaje" hallado en la escena terminó desinflando gran parte del misterio. El papel, escrito con una sustancia roja similar a labial, no contenía invocaciones ni amenazas, sino números, horarios y palabras inconexas apenas legibles, entre ellas "18 hs" y una referencia cercana a las 19:50, acompañadas por trazos desordenados. Lejos de un escrito ritual, el contenido revela más confusión que simbolismo y apunta a una puesta en escena destinada a provocar inquietud antes que a transmitir un mensaje real.
Yurquina no descartó la existencia de la maldad humana, pero evitó validar interpretaciones extremas. Señaló que detrás de lo ocurrido podría haber simplemente una persona con intención de generar daño simbólico o atravesando una situación personal o mental desconocida.