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La ilusión de construir un paraíso sin Estado

Martes, 23 de abril de 2024 01:54

El presidente anunció anoche lo que considera su éxito al alcanzar objetivos que prometió durante su campaña. Un discurso previsible basado en dos certezas. Una, que el ajuste de las cuentas nacionales, la reducción del gasto, la desaceleración de la inflación y la reducción de la brecha entre el dólar real y el dólar oficial garantizan que el país está entrando en una escalada de recuperación; según declaraciones previas, la certeza incluye que así se alcanzará, más temprano que tarde, un ingreso per cápita superior al de los Estados Unidos.

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El presidente anunció anoche lo que considera su éxito al alcanzar objetivos que prometió durante su campaña. Un discurso previsible basado en dos certezas. Una, que el ajuste de las cuentas nacionales, la reducción del gasto, la desaceleración de la inflación y la reducción de la brecha entre el dólar real y el dólar oficial garantizan que el país está entrando en una escalada de recuperación; según declaraciones previas, la certeza incluye que así se alcanzará, más temprano que tarde, un ingreso per cápita superior al de los Estados Unidos.

La segunda certeza es que los votantes que le permitieron llegar a la presidencia en el balotaje hace cinco meses alcanzaron tal identificación con el pensamiento libertario y con las ideas de la escuela austríaca que van a soportar con alegría los costos que haya que pagar.

Ambas certezas son sus herramientas y sus metas, en las que cree con fervor casi místico.

En el discurso volvió a exhibir un tono provocativo y desafiante hacia cualquier manifestación crítica o escéptica que cuestione su proyecto cuyo éxito solo es celebrado en el núcleo íntimo del ministro de Economía, Luis Caputo, y del presidente del Banco Central, Santiago Bausili. Fiel a su estilo, llamó "petardistas tribuneros" a los críticos, dando por sentado que se equivocaron. Y aseguró, con una alegoría bíblica, que el país marcha hacia la liberación a través del desierto.

Es prematuro anunciar el éxito o el fracaso, pero son muchas las señales de advertencia, incluso del Fondo Monetario Internacional, que duda de la sostenibilidad política de este proceso en marcha. Y que se muestra remiso a enviar asistencia financiera al gobierno.

"Esto es licuadora y motosierra", ratificó Milei. Ignora, triunfalista, advertencias como la de Carlos Melconian: "una motosierra chiquita y una licuadora gigante" ¿Realmente se avanza en el equilibrio fiscal?

Milei destacó la reducción del 76% la asistencia del Tesoro a las provincias como un logro depurador: muchos observan que el poder central se está apoderando y contabilizando como propios recursos que son de las provincias. También mostró como un ahorro la paralización del 85% de los gastos en obras públicas. Y lo justificó: "se terminó el Estado presente".

Hay caídas

Por cierto, según datos oficiales, el superávit financiero alcanzado en enero (superávit primario de $2 billones, y un resultado financiero de $518.408 millones) fue producto de una caída del 60% interanual en términos reales del gasto en programas sociales y del 32,5% en jubilaciones. En febrero disminuyó en ambos rubros. En marzo, la recaudación tributaria tuvo una caída interanual del 16% en términos reales. Según datos oficiales, entre enero y febrero, la producción industrial manufacturera cayó un 11,1% interanual, y la construcción sufrió una baja del 23,1%, mientras que el consumo privado acumula en el año una caída del 5,1%. ¿Un ajuste con pies de barro?

Por mucha confianza que el presidente deposite en las redes sociales, en las propias ideas y en la fidelización de los electores, cuando se tira demasiado de la cuerda, las ilusiones se derrumban.

La movilización universitaria anunciada para hoy es algo muy serio. Calificarla como un "berrinche" es un escapismo infantil de Caputo. Son los rectores los que advierten que el recorte de gastos por la falta de indexación del presupuesto es tan profundo que podría condenarlas al cierre. ¿Puede confrontar un gobierno inexperto con el sistema universitario en este "tono tribunero"?

El kirchnerismo, durante veinte años, tiró tanto de la cuerda que llevó al país al colapso y de las cenizas emergió Javier Milei, un candidato inesperado, tan ideologizado como sus antecesores y dispuesto a demostrar que hacer lo políticamente incorrecto es cumplir con lo que espera la gente común. Está por verse. Según especula, sigue manteniendo el apoyo de más de la mitad de los argentinos; así se lo asegura su consulta unidireccional a las redes sociales.

Pero las frivolidades en materia educativa se pagan caro. Con la educación no se juega; de eso se enteró el kirchnerismo en 2021, después de la cuarentena. Cuando se cierran aulas, las elecciones se pierden.

Destrucción

La movilización universitaria de hoy no es una protesta más. La desfinanciación es real, tanto como las muchas distorsiones que introdujo la praxis populista que hizo de algunas universidades una caja y un bastión. Pero el gobierno debe comprender algo muy simple: desfinanciar a la universidad pública es destruirla y, de ese modo, clausurar el camino para llegar en 15 años a su promesa de un ingreso per cápita comparable al de Irlanda.

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