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La muerte de Mauricio Héctor Franco, un joven salteño de 29 años oriundo del barrio Libertad, genera conmoción y múltiples interrogantes. El joven falleció el viernes pasado en Buenos Aires luego de haber sido hallado inconsciente en la vía pública, con un cuadro médico grave que, según relataron sus familiares, no tiene hasta el momento una causa clara. La investigación judicial continúa caratulada como “averiguación de causales de muerte”.
En diálogo con El Tribuno, Mariel del Milagro Franco, hermana de la víctima, reconstruyó los últimos días de Mauricio y denunció una serie de irregularidades en el accionar policial y judicial.
Mauricio había dejado Salta hacía aproximadamente dos años para trabajar en Buenos Aires. “Mi hermano se fue a buscar un futuro mejor. Trabajaba en un supermercado en Capital Federal, en negro, sin horarios fijos, hacía turnos de corrido”, relató Mariel. Durante un año vivió con ella, pero luego quedó solo en Buenos Aires cuando ella regresó a Salta por cuestiones laborales.
Según explicó, Mauricio alquilaba una habitación en la Villa 31, pero debido a la falta de recursos económicos debió dejarla pocos días antes de su muerte. “Como no le alcanzaba la plata, se fue a la casa de mi tío en Lomas de Zamora, que le quedaba muy lejos del trabajo”, señaló.
El último contacto y la internación
El último contacto con Mauricio fue el martes por la noche. “La última conexión que tuvo mi hermano en su teléfono fue a las 21.45. Después no respondió más los mensajes ni las llamadas”, contó. Al día siguiente, su tío intentó comunicarse con él porque lo esperaban para cenar y nunca llegó.
Horas más tarde, la familia recibió un llamado desde el Hospital Rivadavia, informando que Mauricio estaba internado en terapia intensiva.
Un cuadro clínico fulminante y sin explicación
“Él ingresó con una hemorragia interna, una falla hepática fulminante de causa no clara y una coagulopatía severa. Perdió muchísima sangre”, detalló Mariel. La familia asegura que nunca les informaron con precisión dónde ni cómo fue encontrado. “Nos dijeron que estaba tirado en la vía pública, pero nunca nos dijeron en qué lugar, si fue cerca de una parada de colectivo o qué pasó realmente”, remarcó.
El cuadro de salud se agravó rápidamente. Mauricio presentó fallo multiorgánico, con compromiso del hígado, los riñones y los pulmones, y necesitó diálisis. “Los médicos nos dijeron que no sabían qué fue lo que le dieron, que no sabían qué le pasó. Deducen que pudo haber sido algún tipo de toxina”, explicó su hermana.
Denuncias contra la Policía y la investigación
Mauricio falleció el viernes alrededor de las 13. Desde ese momento, la familia inició los trámites para trasladar el cuerpo a Salta. Recién este martes, tras la autorización de la fiscal interviniente, pudieron hacerlo.
La familia denunció además maltrato por parte de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, particularmente de la División Operaciones de la Comisaría Vecinal 1A. “Desde el primer momento nos trataron muy mal. Nos hicieron ir y venir, se reían mientras tomaban la declaración, no hicieron las diligencias que correspondían”, aseguró Mariel.
También cuestionó demoras en la autopsia y en la entrega de información clave. “Tuvimos que ir nosotros mismos a pedir la historia clínica. Nos decían que el cuerpo no había ingresado al morgue judicial, que ya estaba, que no estaba. A mi hermano lo tuvieron días en el hospital”, denunció.
La hipótesis de una sustancia tóxica
Según relató, una médica de terapia intensiva les indicó que el cuadro que presentaba Mauricio podría estar vinculado a una sustancia altamente tóxica. “Nos dijo que en estos casos es como un veneno para ratas, algo fulminante para todos los órganos”, afirmó.
Durante esos días, la familia permaneció en Buenos Aires sin recursos. “Estuvimos cuatro días sin comer, yendo de un lugar a otro, esperando. Somos una familia humilde pero trabajadora”, expresó.
El último adiós y el pedido de justicia
Mauricio había regresado a Salta apenas dos semanas antes para asistir al casamiento de su hermana. “Él estaba feliz, estaba sano. Era una persona muy buena, sin maldad, muy querido por los niños. Siempre lo esperaban mis tíos y mis sobrinos para cenar”, recordó Mariel entre lágrimas.
Sus restos serán velados este martes, a partir de las 19, en barrio Libertad, manzana 392 C, casa 1, en Salta capital.
Mientras la familia se prepara para despedirlo, el reclamo es claro. “Lo único que pedimos es justicia. Que la fiscalía investigue, que revisen las cámaras, que se sepa de qué murió mi hermano. Alguien tiene que decir qué pasó”, finalizó.