Los árbitros del SADRA, gremio conducido por Guillermo Marconi confeso hincha de Independiente de Avellaneda y que estuvo involucrado la última semana en varias polémicas por su falta de ética, sumado a la denuncia de la AFIP en contra de Pablo Lunati (quien no puede demostrar su nivel de vida acorde al dinero que gana), están otra vez bajo sospecha.

Cuando un árbitro merece un apartado tras su desempeño en un partido es, generalmente, porque hizo mal su trabajo y en este caso no sólo no es uno la excepción sino que fueron cuatro los arbitrajes que incidieron en el resultado de sus partidos, algunos de ellos claves, en momentos en que comienza a definirse la pelea por el título y, sobre todo, la de los equipos que se irán al descenso.
 
El primer caso

Pablo Díaz (SADRA)
All Boys 1 - San Martín de San Juan 1
 
El juez permitió el empate del equipo de Floresta al convalidar una falta inexistente y le impidió a los sanjuaninos llevarse tres puntos con los que hubiera superado a Independiente en la tabla de los promedios.

El segundo caso

Silvio Trucco (SADRA)
Quilmes 1 - Estudiantes 0
 
El cervecero hizo dos goles pero la planilla del árbitro sólo dice 1-0. ¿La razón?, porque inexplicablemente le anuló un gol en el que sólo él vio falta. Si este partido no terminó en escándalo fue porque los de De Felippe supieron sobreponerse al grosero perjuicio del juez y llegar al gol faltando dos minutos.
 
En los dos casos los dos clubes están luchando por no perder la categoría junto a Independiente. Durante la semana anterior a la fecha Marconi, titular del SADRA había hecho público su pedido a Julio Grondona para que sus representados no dirigieran al club de Avellaneda pero éstos sí fueron designados contra sus rivales directos, a los que perjudicaron con sus arbitrajes.
 
El tercer caso

Juan Pablo Pompei (SADRA)
Boca 0 - Belgrano 0
 
Al minuto de juego, Nicolás Blandi convirtió lo que era el triunfo para xeneize, necesitado de una victoria en el torneo local, pero el árbitro del partido Juan Pablo Pompei no convalidó la jugada porque ni él ni el línea, Ernesto Uziga, vieron que la pelota impulsada por el delantero había cruzado toda la línea de gol. Luego del encuentro, Pompei señaló que “reconocemos nuestro error, fue gol, pero en todo momento el asistente me dijo que la pelota no había entrado. Reconocemos que nos equivocamos”, dijo. Las disculpas poco sirven cuando a un equipo le restaron dos puntos.

El cuarto caso

Néstor Pitana (SADRA)
Godoy Cruz de Mendoza 1 - River Plate 2
 
El equipo millonario abrió el marcador gracias a un penal convalidado por una falta que ocurrió un metro afuera del área. Grosero error del juez principal y del asistente que nunca llamó a Pitana para informarle que la falta había sido afuera. El gol del triunfo de River, por intermedio de Balanta, también dejó muchas dudas. El tomba mendocino, si bien está lejos del descenso, necesita los puntos para no pasar una incómoda situación en el campeonato que viene.
 

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