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En el evento central del ciclo de conferencias de "Hablemos de lo que Viene", organizado por El Tribuno, el enólogo de Bodega Colomé y viticultor, Thibaut Delmotte, transmitió su visión en una presentación titulada "Salta en el mundo, viticultura y enoturismo". Su exposición, que abordó el panorama internacional del vino y el lugar que ocupa la provincia, destacó los atributos únicos de Salta para sobresalir en un mercado cada vez más competitivo.
Delmotte, de origen borgoñés, lleva 20 años en los Valles Calchaquíes. En su disertación, repasó la historia de la viticultura, desde sus inicios hace 11.000 años hasta el presente, y analizó el contexto global del vino. Si bien la producción y el consumo mundial se mantienen relativamente estables, con una leve tendencia a la baja, el enólogo resaltó la importancia de la calidad y la diferenciación para regiones pequeñas como Salta, que representa casi solo el 2% de la producción nacional y el 0.01% de la producción mundial.
Nuevas generaciones
Uno de los puntos clave de su análisis fue el cambio en los hábitos de consumo de las nuevas generaciones. Según Delmotte, hay una "caída del consumo en la franja de 21 a 34 años en Estados Unidos y Reino Unido", quienes optan por bebidas alternativas como los seltzers y las bebidas espirituosas. Esta tendencia, sumada a una mayor conciencia sobre la salud, presenta un desafío para la industria del vino.
Sin embargo, Delmotte ve un lado positivo. La generación joven está "muy interesada, muy apasionada" y busca productos que cuenten una historia. Para captar su atención, es crucial ofrecer una "atención más personalizada" y estar presente en las redes sociales. El enólogo subrayó la necesidad de "ir a patear la calle, literalmente", para ir al encuentro de los consumidores y promover los vinos salteños.
El consumidor actual, explicó, también busca "productos que son cercanos", que promuevan la economía local y tengan un bajo impacto ambiental. Esto representa una gran oportunidad para la provincia, que cuenta con una viticultura sana y sustentable gracias a su clima seco y la baja incidencia de enfermedades, lo que reduce la necesidad de productos fitosanitarios.
Salta en el mundo
A pesar del panorama global, Delmotte se mostró optimista sobre el futuro del vino salteño. Resaltó que la provincia tiene los argumentos necesarios para competir y conquistar mercados. La primera de estas ventajas es la calidad. "Tenemos que apuntar a la calidad sí o sí", afirmó, porque la lejanía y los bajos rendimientos hacen que la producción salteña no pueda competir en costos.
La altura es, sin duda, el mayor argumento de venta. Salta es una de las regiones vitivinícolas más altas del mundo, lo que le permite producir "vinos únicos que van a combinar concentración, altura a la misma vez", un rasgo que intriga al consumidor extranjero. Otro punto fuerte son sus cepas emblemáticas: el Torrontés y el Malbec.
Aunque el Malbec es la cepa insignia del país, el enólogo celebró el crecimiento del consumo de vinos blancos, que ha ayudado a que el Torrontés gane reconocimiento en el exterior. No obstante, Delmotte enfatizó la importancia de seguir promoviendo otros estilos de vino, como los de corte, para diversificar la oferta.
Además de la calidad y la altura, el enólogo subrayó el potencial del enoturismo y la gastronomía como grandes atractivos. "Hacer venir la gente acá, que conozcan el lugar, que sea una experiencia inolvidable", es la clave. Los paisajes, la historia y la cultura local se suman a la experiencia, haciendo que el visitante se lleve no solo un recuerdo, sino también "una botella de vino".
Innovación
En un espacio de preguntas y respuestas, Delmotte compartió su visión sobre el presente y futuro del vino salteño. Reconoció que, si bien la región es pequeña en términos de producción, hace "muchísimo ruido" en el país y genera un gran interés. Al ser consultado sobre qué le falta al vino salteño para ser más presente en Argentina, el enólogo señaló: "lo que falta un poquito es seguir modernizando un poco los estilos de vinos". La fama de vinos "fuertes" está cambiando y se están adaptando a un estilo más fresco, pero es fundamental la comunicación y la cercanía con el consumidor.
La visión de Donald Hess
Delmotte recordó con admiración a Donald Hess, el visionario empresario suizo que le dio un impulso decisivo a la vitivinicultura de altura en la región. La anécdota de cómo Hess, desafiando a los propios enólogos, decidió plantar viñedos a más de 3.000 metros de altura, demuestra la importancia de la visión y la determinación. "Donald no tenía miedo a nada", afirmó Delmotte, subrayando que su convicción de que "los vinos de Salta tenían algo particular, eran algo único" fue el motor de una transformación que posicionó a la provincia en el mapa mundial.
Esta filosofía de superar los límites es la que ha marcado el carácter de la viticultura salteña. Cuando el enólogo y su equipo salían al mundo a exportar, la gente solo pedía Malbec de Mendoza. Sin embargo, a fuerza de viajar, visitar mercados y promover la región, lograron que el nombre de Salta empezara a sonar. La perseverancia en la comunicación y la apuesta por la singularidad del terroir son esenciales para seguir creciendo.
Adaptación
El vino salteño tiene un carácter único: por la altura, sus vinos son concentrados pero, al mismo tiempo, muy frescos. Esta combinación, que no se encuentra fácilmente en otras partes del mundo, es su principal carta de presentación. Delmotte también destacó la capacidad de la región para adaptarse a las demandas del mercado. Si bien es una zona histórica, con la bodega más antigua del país, sus productores no se han estancado en el pasado. Se ha trabajado para modernizar el estilo de los vinos, haciéndolos más frescos y adaptándose al gusto del consumidor actual.
El debate sobre el consumo y la comunicación del vino también fue un punto central. Delmotte criticó la visión de que el vino es "demasiado snob" y difícil de entender. En su opinión, la industria debe revertir esta percepción y hacer que el vino sea "más accesible y más entendible para todos". Para el enólogo, la principal victoria de la evolución vitivinícola argentina es que hoy en día es "muy difícil encontrar un vino malo en el mercado", lo que demuestra el compromiso de los productores con la calidad y el respeto por el consumidor.
Dato clave
Salta representa casi el 2% de la producción nacional de vino y el 0.01% de la producción mundial, lo que la obliga a enfocarse en la alta calidad y la diferenciación para poder competir.