Alegría, música y  color en la maratón de la Fundación HOPe

Ayer, desde temprano, en un día caluroso, la plaza del Deporte, en la segunda rotonda de Tres Cerritos, se llenó de música y colores.

Por séptimo año consecutivo se realizó la maratón de la fundación HOPe (Hemato Oncología Pediátrica), que trabaja para acompañar a niños, niñas y jóvenes de hasta 21 años, que están con tratamientos oncológicos, y a sus familiares.

Bajo el lema "Caminando juntos, todo es más fácil", la modalidad de este año fue una caminata recreativa, desde la segunda rotonda hasta la Universidad Católica de Salta, en Campo Castañares.

Había personas de todas las edades y hasta mascotas. Algunos participaron con patines, monopatines y bicicletas. Las pecheras valían 150 pesos y con los números asignados se participaba por premios.

En un gacebo, las voluntarias ofrecían para la venta sándwiches de jamón y queso y de pollo, porciones de pasta frola y de bizcochuelo, maicenitas, botellas de agua mineral y vasos de gaseosa. La recarga del agua era gratis.

Ritmo y energía

Antes de la largada, los participantes entraron en calor con una movida de zumba a cargo de la profesora de Educación Física Lourdes Cebrián, para ponerse a tono con el lanzamiento de la jornada. Bailaron "La Mordidita", de Ricky Martin, y "Qué bonito", de Soraya, que es como el himno de la Fundación HOPe. Luego, las voluntarias de la organización bailaron, como cada año este mismo tema.

"Se trata de tener un lindo corazón, participar y ayudar. Estoy contenta de que se sume más gente y más corazoncitos solidarios a esta linda maratón", manifestó Lourdes, quien siempre tuvo un cariño especial por la fundación.

La vicepresidenta de HOPe, Marcela León, explicó que la idea de esta maratón es que se integre toda la familia y agradeció a las empresas que colaboran siempre. Todo lo que se recauda en la actividad es para las actividades que lleva adelante la fundación.

En la casita HOPe -Alvear 1370- se brinda alojamiento a quienes viven lejos de la ciudad y hay capacidad para siete niños con sus madres. En este espacio se realizan talleres y actividades todos los días. "Los niños continúan con su escolaridad, van los maestros hospitalarios, hay actividades recreativas y otras que son importantes para que continúen con sus vidas normales, a pesar de estar en tratamientos médicos", contó León.

Un organismo de gestión

Durante el día, unos 70 niños, niñas y jóvenes que viven en Salta capital y alrededores asisten a la casita HOPe, para recibir asistencia durante los dos años que dura el tratamiento, desde que reciben los diagnósticos.

León explicó que la fundación cuenta con un equipo multidisciplinario, con trabajador social, psicólogo, psicólogo social y psicopedagogo y que funciona como un organismo de gestión, para brindar a cada niño los apoyos que necesita. "El objetivo es mejorar su calidad de vida", aseguró. En HOPe trabajan alrededor de 20 voluntarios.

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